jueves, 26 de abril de 2012

EFEA (El fútbol es así)

Cuán curioso y caprichoso llega a ser el fútbol a veces. Supongo que al fin y al cabo ahí reside la gracia de este deporte: aunque nos hartemos a hacer pronósticos, es absolutamente imprevisible. El martes el Barça se volvía a topar contra el autobús que propuso el Chelsea. En la ida, 24 remates de los azulgranas, 2 balones al poste y un 78% de posesión de balón sirvieron para que el conjunto catalán tuviera al Chelsea aculado en su área durante los 90 minutos. Pero en el único contrataque de los blues, centro en semifallo de Ramires y remate en condiciones similares de Drogba que sorprenden a la defensa y a Valdés. 1-0 y a otra cosa.
Como iba diciendo, el martes la película se repitió, o al menos lo que pudimos ver fue una secuela que tenía el mismo argumento que la primera. 22 remates del Barça, 2 balones al palo (uno de penalti) y un escandaloso 82% de posesión de balón. Por el contrario el Chelsea chutó 3 veces a puerta, 2 acabaron en gol y la tercera fue una intentona de Drogba desde su campo que a punto estuvo de sorprender a Valdés. Aunque esta vez el Barça sí vio puerta, 2-2 y a otra cosa.
El caso del Madrid es distinto pero no menos inesperado. Si el Barça se caracteriza por dominar al contrario para acabar destrozándolo a base de fútbol, el Madrid usa una táctica distinta para llegar al mismo fin: pasar por encima del rival que tiene delante. El de los blancos no es (a mi entender y al de muchos) un fútbol bonito, pero es el más eficaz que uno pueda echarse a la cara. Esperan su momento y matan al contrataque, simple pero letal.
En Munich el Madrid cayó 2-1 con gol en el último suspiro de Mario Gómez. Resultado malo, pero habiendo marcado fuera de casa se dio por aceptable. Todo hacía pensar en una remontada “fácil”. Y digo fácil entre comillas porque en el Bernabéu la historia ha acostumbrado a sus hinchas a ver este tipo de vuelcos de torneos y eliminatorias a favor del Madrid. Espíritu de Juanito lo llaman.
Ayer en el minuto 15 de la primera mitad el conjunto blanco ganaba 2-0, parecía que estaba todo encarrilado. Pero el Bayern empató la eliminatoria y, cosas del fútbol la pelotita no quiso entrar más en los 120 minutos, prórroga incluida. Y ahí llegó la lotería de los penaltis, dónde da igual cuanto sepas chutar, pues la presión y los minutos que llevan encima tus piernas hacen que sea casi un milagro marcar. El Bayern se clasificó y a otra cosa.
Así pues, cuando hacía ya 3 meses que se hablaba de la hipotética final entre Madrid y Barça, nos encontramos que lo único que podrán hacer los dos españoles es verla desde casa. Hay quien dirá que los dos tuvieron muy mala suerte. Puede ser. De hecho, yo personalmente, creo que Bayern y Chelsea tuvieron mucha suerte, pero si una cosa me ha enseñado el fútbol es que para ganar, no basta con ser el mejor, también debes tener la fortuna de tu parte. Sólo así se gana una Champions, con fútbol y suerte. Veremos quien tiene la balanza mejor equilibrada con estos dos ítems, si los alemanes o los ingleses.

jueves, 22 de marzo de 2012

Robo, ¡¿de qué?!

Lo siento, caigo en la tentación de meter baza, si no lo digo me lo hago encima: no se puede ser más impresentable. Y no hablo de Mourinho, eso después, sino de la prensa y el entorno del R.Madrid. El título de esta entrada lo dice todo: Robo, ¡¿de qué?! Y es que es indignante leer y escuchar hoy según qué comentarios y artículos emitidos desde la meseta.
Después de un muy mal partido del Madrid –el enésimo– contemplo absorto como jugadores, técnicos, prensa y entorno en general se escudan, sin fundamento ni vergüenza algunos, en la actuación del colegiado. A Ronaldo se le ve diciendo de forma reiterada “Solo robar” y el árbitro del encuentro, Paradas Romero, declara en el acta que Pepe le espetó “Vaya atraco, hijo de puta”. ¿Estamos locos? ¿Atraco? ¡¿Dónde?!
Dejando de lado los dos penaltis descarados de Arbeloa, y ya es mucho dejar, ¿qué ven mal pitado en Madrid? La falta de Altintop que origina el gol de Senna, toque o no balón, es juego peligroso. La segunda amarilla a Ramos bien pudiera ser roja, pues es la ya habitual “patada-pseudoagresión” del andaluz al que parece que de vez en cuando le falla una fase. Las expulsiones de Rui Faria –ya lleva 4, a ritmo de récord– y Mourinho son por protestar y/o insultar al colegiado. Hasta aquí lo gordo. El pisotón a Callejón es una amarilla como una casa, cierto, la amarilla a Pepe igual se la podía haber ahorrado y la expulsión de Ozil si nos ceñimos al acta arbitral me parece rigurosa, aunque creo, y eso ya es opinión personal sin fundamento, que el árbitro fue muy benévolo con el alemán en el acta.
Llegamos pues, al punto de compactar toda esta información y vemos que el “robo” grosso modo son dos amarillas y una roja rigurosa en el minuto 85. Y aquí es donde entra la prensa madrileña para engañar al personal. Sí, sí, engañar, con todas sus letras. Hablan con la boca pequeña de los dos penaltis de Arbeloa a Marco Rubén pero no dudan en gritar a los cuatro vientos la palabra robo.
En Madrid han perdido –aún más– la cabeza. Por suerte, hay quien empieza a verle las orejas al lobo Mourinho, que está convirtiendo una institución admirada en todo el mundo en un hazmerreír, odiado ahí donde vaya. Y todo eso con el consentimiento de tito Florentino, que en su momento le dio las llaves de casa al portugués para que hiciera lo que le saliera de las narices con tal de ganar.
Lo de no comparecer en rueda de prensa ya es lo último. Cuando ayer, una vez finalizado el partido, nos frotábamos las manos pensando qué diría Mourinho, nos volvió a sorprender, una vez más, anunciando la incomparecencia y vetando las declaraciones de cualquiera de sus jugadores o miembros del cuerpo técnico. Ah, y todo esto estando aún 6 puntos por encima del Barça y con todo a favor para ganar la Liga. De circo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Alves y su miedo escénico

“¡Animal!” gritó el periodista Màrius Carol a la pantalla en que veía el Barça ayer por la noche cuando en el minuto 88 de partido Alves, solo ante el portero, hizo un centro de lo más extraño al segundo palo en lugar de chutar a puerta. Por suerte, por ahí corría Messi, que sentenció al Leverkusen poniendo el 1-3 en el marcador rematando el centro de su amigo Dani.

Realmente fue eso, el pase de un amigo que sabe que su compañero no pasa por su mejor momento y le quiere echar un cable. Pero más allá de esta bucólica explicación, podemos hallar un temor, quizás inconsciente, o un seguido de malas coincidencias. Dani Alves, ‘todocampista‘ donde los haya, jugador veloz, técnico, incansable, que ha demostrado una gran mejoría defensiva de unos años hacía aquí, parece que no se encuentra nada cómodo cuando tiene que definir una jugada colectiva frente al meta rival.

¿Cuántas veces Alves ha hecho una diagonal perfecta, rompiendo el fuera de juego, llegando desde atrás, donde ningún defensa se lo espera, para recoger un pase medido de los genios que le escudan en el centro del campo y, solo ante el portero rival ha dado un pase innecesario o ha marrado la ocasión? Parece que al lateral brasileño le da cierto miedo el remate a puerta desde dentro del área, a pesar de ser uno de los jugadores del equipo que dispone de las mejores ocasiones de gol por su tremenda movilidad. La jugada de ayer es sintomática que algo le pasa a Alves cuando tiene que mirar a portería a pocos metros del cancerbero, pues eso no le pasa con las largas distancias, donde ha demostrado -este año ya lleva dos- que es capaz de meter auténticos golazos. No es el mismo, se queda solo contra el guardameta y parece perder toda esa vitalidad y dinamismo que le caracterizan para convertirse, por segundos, en un jugador lento y muy indeciso.

No entiendo porqué un jugador con su talento no se atreve a probar al portero rival en un mano a mano, y cuando lo hace, remata sin ningún tipo de confianza con el consiguiente fallo. Quizá Alves haría bien en hablar con su buen amigo Abidal; el francés no es un gran talento en ataque, pero de no chutar a puerta de en los primeros tres años en el Barça, ha pasado a atreverse mucho más, y hasta se ha aficionado a meter goles importantes para el equipo. Y todos ejecutando la jugada típica de Alves: apareciendo a la espalda de la defensa para definir solo ante el meta. Supongo que será cuestión de confianza.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Reglamentísticamente

Ante el Rayo Vallecano, Piqué provocó de forma descarada su quinta amarilla en Liga para asegurarse jugar el clásico en el Bernabéu. Mal, muy mal, no por el fondo sino por la forma, pues las risitas de complicidad entre el azulgrana y el colegiado Pérez Lasa al enseñarle este último la tarjeta, no hacen más que suscitar polémica y echar leña al fuego al eterno debate de favoritismos arbitrales generado por Mourinho, quien además ha afirmado más de una vez que el trencilla tiene predilección por el Barça. Más aún cuando en el acta del partido no se ve reflectado el hecho que Piqué provocó esta tarjeta para cumplir el ciclo de cinco, cosa que le podría haber conllevado dos partidos de sanción en vez de uno. Sí, sí, los mismos que recibió Mourinho por meter el dedo en el ojo a Vilanova.

Está claro que hay que revisar el reglamento. No puede ser que conlleve la misma sanción una entrada dura al tobillo del rival que celebrar un gol quitándose la camiseta o mostrando un mensaje de afecto a un ser querido. No puede ser que una agresión a sangre fría sin justificación ninguna ni arrepentimiento posterior se equipare, a efectos de castigo, a una pérdida de tiempo en un intento de pillería.

Sin duda en el fútbol actual podríamos encontrar muchas incoherencias, desde el reparto televisivo hasta los cuestionados árbitros de gol de la UEFA, pero creo que antes que nada, es imperativo revisar el reglamento. Messi, jugador que suele recibir más de una entrada merecedora de tarjeta cada partido, vio amarilla por hacer la conocida paradinha en un penalti. ¿Lógico? Para nada, pero así lo dice el reglamento. Como tampoco fue lógica la segunda amarilla a Van Persie en unos cuartos de final de la Champions tras continuar una jugada habiendo pitado el árbitro fuera de juego. Pero claro, así lo dice el reglamento.

Ejemplos cómo éste los tenemos a centenares, ahora bien, una cosa es que el reglamento necesite una revisión a fondo con urgencia, pero otra muy distinta es que no se cumple lo que, por muy absurdo que sea, está estipulado.

Si Piqué es sancionado por el comité de competición y no juega en el Bernabéu, nadie podrá quejarse y nos la tendremos que envainar. Todo por no cumplir el estúpido reglamento.

viernes, 7 de octubre de 2011

Empieza la magia

Mañana empieza la nueva temporada de la Liga Endesa -antigua Liga ABC- y con ella vuelve la fiebre del SuperManager, ese juego online en el que hay que confeccionar un equipo con 11 jugadores que puntuarán en función de su valoración real en la jornada de liga correspondiente.

De hecho el SuperManager hace ya semanas que está en marcha para sus habituales, quienes llevan más de 20 días atentos a fichajes, lesiones, partidos de pretemporada… para conseguir hacer una lista con los 11 elegidos de cada uno de sus equipos de cara a la primera jornada de liga. No es fácil. De hecho es magníficamente complicado acertar quien jugará mejor en cada jornada o quien subirá y/o bajará de precio. Siempre hay mil preguntas e hipótesis que se amontonan en la cabeza de cada uno de los managers. ¿Pongo a Franch que parece que tendrá minutos y subirá broker? Pero juega en el Palau… Quizá Cabezas, que está en muy buena forma… uff cuidado que igual se casca uno de sus habituales negativos. ¿Y Huertas? Se hinchará a dar asistencias con este Barça, el problema es su precio, es carísimo y si la caga me hunde… Tal vez Heurtel o Prigioni, aunque vete a saber quien jugará más estando Ivanovic en el banco… como le dé por rallarse con alguno de los dos… Y Jackson… Jackson sumará seguro, pero ya tengo el cupo de extracomunitarios cubierto con Panko y Caner-Medley y a estos dos los mantengo sí o sí…

Y así en cada una de las tres posiciones -base, alero y pívot- que hay que completar con 3, 4 y 4 jugadores respectivamente. Es la gracia de este juego. Todo el mundo tiene en su equipo a Oleson, que lleva tres partidos consecutivos valorando por encima de 30 y el Fuenla está en zona play-off, pero el viernes aparece un letrerito al lado de Oleson, Brad que dice +INFO y nos indica que el jugador es duda por una gastroenteritis que le ha tenido sin entrenar durante toda la semana. Evidentemente Oleson salta del equipo y apuestas por un Rakocevic que parece que está on fire. Resultado: Oleson mete 25 puntos para 26 de valoración (¡37 minutos en pista! Menos mal que era duda…) más el bonus de victoria de equipo, mientras que Rakocevic naufraga y acaba valorando 4 con tan solo 7 puntos anotados y 20 minutos jugados. Te desquicias y prometes dejar de hacer cambios en tus equipos, pero te descubres al día siguiente ojeando el parte médico, hay jornada intersemanal y no quieres volver a hacer el ridículo después de los 98,80 de valoración de ayer. Entonces vuelven las dudas: ¿Dejo a Rako, que tiene partido fácil en casa? ¿Y si Dusko le castiga por lo de ayer?...

La magia de este juego es difícil de explicar. Como lo es el comportamiento que provoca en aquellos que lo disfrutan. Ver al culé más empedernido saltando de alegría con un triple de Reyes solamente puede significar una cosa: lo tiene en su equipo del SuperManager.

jueves, 6 de octubre de 2011

Lesión fortuita

El pasado lunes el Girona perdió 2-1 en el Municipal de Chapín frente al Xerez, partido correspondiente a la jornada 7 de la Liga Adelante. El partido se le puso cuesta arriba al cuadro catalán tras una lamentable primera mitad pero estuvo a punto de remontar a merced de un gran Coro y un segundo tiempo brillantes. No pudo ser, pero los jugadores se podían haber ido a casa con mejor sabor de boca de no ser por la desafortunada acción ocurrida sobre el minuto 80 de partido.
Con el 2-1 en el luminoso, Ion Vélez, recientemente incorporado en el Girona procedente del Numancia, buscaba un balón al espacio que le dejaba solo ante el portero rival. Balón dividido dentro del área, choque fortuito entre Doblas y Vélez y lesión gravísima del delantero navarro tras impactar el meta con los tacos en su rodilla derecha. Para más inri, no hubo sanción alguna para el autor de la falta -involuntaria pero falta al fin y al cabo-, pues la jugada estaba invalidada por fuera de juego de Vélez en el desmarque anterior.
Vistas las imágenes y escuchadas las declaraciones de ambos jugadores, uno se da cuenta que fue un trágico accidente -gajes del oficio que dirían algunos- pero servidor opina que este tipo de lesiones son fácilmente evitables. Estoy seguro que Toni Doblas no es una mala persona ni un mal deportista, y que en ningún momento quiso hacer daño a Ion, pero también estoy convencido que esa entrada la hizo sin pensar, sin tener en cuenta las consecuencias que podía conllevar.
No se entiende que Doblas entrara así. Con la planta del pie se despejan pocas jugadas de ataque, por no decir ninguna, más cuando ese tipo de entrada está sancionada por el reglamento como ‘plancha’ o ‘juego peligroso’ a criterio del trencilla. Pero aún es menos comprensible ese tipo de entrada cuando hay un balón dividido y se pone la pierna a una altura peligrosa para el rival. Por eso opino que sí, se trata de una lesión fortuita, pero se podía haber evitado con el simple hecho de no entrar al balón de forma salvaje como lo hizo Doblas, sin que eso conllevara que el portero fuera superado por su rival.
En muchas ocasiones, estos hechos ocurren por la inconsciencia de algún jugador al que se le funden los plomos o alguno que no ve la peligrosidad de sus entradas, y es una lástima que no se puedan corregir este tipo de actitudes, entre compañeros de trabajo deberían saber qué pueden y qué no pueden o deben hacer.
Ahora Ion Vélez tendrá que pasar por el quirófano y someterse a un largo proceso de recuperación para volver a jugar. Eso sí, Doblas le fue a pedir perdón al hospital. Haberlo pensado antes, chico. Muchos ánimos a Ion.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La misión de Lucho

Luis Enrique llegó a la Roma este verano con grandes expectativas de futuro. Los directivos italianos apostaron fuerte por el técnico español, quien había sido capaz de alcanzar el tercer lugar de la tabla de la Liga Adelante con el filial del FCBarcelona al que previamente él mismo había ascendido desde 2ª B.
En Roma hace tiempo que navegan a la deriva sin ver tierra firme, y la contratación del asturiano prometía ser un bálsamo a la par que también quería ser el inicio de una propuesta de futuro. Por eso empezaron a contratar a jóvenes talentos del fútbol mundial y a estrellas en formación. Bojan, José Ángel, Erik Lamela, Pjanic, Osvaldo, Stekelenburg y compañía iban suponiendo una gran inyección de moral para los seguidores de la Roma a medida que eran presentados.Pero quedaba -y queda aún- un gran problema en ese vestuario. El otrora grandísimo Totti seguía y sigue ahí, inamovible, dueño del vestuario y verdugo de media docena de entrenadores que en su momento no comulgaron con las ideas excesivamente ególatras del ídolo romano, quien ha estado perjudicando en los últimos años el ambiente dentro y fuera de club.
Es por eso que estoy muy convencido que la directiva de la Roma no eligió a Luis Enrique tan solo fijándose en su hipotético talento y/o en su trayectoria como entrenador, pues es de sobra conocido el fuerte carácter del asturiano quien, a mi entender, ha sido designado por sus nuevos jefes para poner en su sitio a Il Capitano. Pero no es ni va a ser tan fácil, pues Totti tiene una gran cantidad de aficionados que le respaldan y le adoran por sus “hazañas” logradas en tiempos pasados, por no hablar del peso que tiene dentro del vestuario. Francesco Totti es para la Roma un mito viviente, no sin merecerlo, pero de lo que no se da cuenta él ni sus acérrimos seguidores es que su momento ya ha pasado. Desde aquí puedo asegurar que he disfrutado muchísimo viendo jugar al gran Totti, y que es probablemente uno de los mejores jugadores de la historia de Italia, pero hace tiempo que debió dejarlo, pues ahora mismo sólo está perjudicando a su amado club.
Luis Enrique es conocedor de toda esta escabrosa situación y lo está llevando de la mejor forma que pude, pero nunca es fácil llegar nuevo y quitarle la batuta al director de la orquestra.
Después de un mal inicio parece que el conjunto capitalino empieza a despegar. Osvaldo y Bojan ya meten goles, y poco a poco el técnico asturiano le va quitando minutos de juego a Totti, ya sea por lesiones o por decisión técnica. Si finalmente Luis Enrique consigue sacar al ‘10’ de ese vestuario sin que el asunto le explote en las narices, habrá logrado un gran éxito deportivo para la Roma, pues el conjunto italiano podrá comenzar una nueva era.