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miércoles, 21 de julio de 2010

El motor de la naranja

Una semana y poco más después de la final del mundial no puedo dejar que la victoria de la 'Roja' nos haga olvidarnos del jugador más importante del conjunto subcampeón del torneo. Para muchos ese hombre sería Sneijder, máximo goleador y cerebro de su equipo. Para muchos otros Robben, uno de los jugadores más desequilibrantes del mundo. Curiosamente, cuando yo hablo del jugador holandés más importante de su selección me refiero a Mark van Bommel, un portento de fuerza y entrega que ha conservado el equilibrio entre el ataque y la defensa de la ‘Oranje’. Hay quien le ha criticado por su papel excesivamente bronco y duro (sin ir más lejos, un servidor escribió sobre el juego demasiado abrupto de Holanda aquí mismo el día siguiente de la final), pero realmente fue el jugador más inteligente del conjunto dirigido por van Marwijk. Hay muy pocas maneras de intentar frenar con éxito a un sucedáneo del Barça como es ahora mismo la selección española. Una de ellas es evitar que jueguen los cerebros del equipo y eso se puede conseguir mediante faltas reiteradas y constantes acciones intimidatorias. Van Bommel lo sabía y no se cortó ni un pelo frente a sus excompañeros de club. Iniesta, Xavi y compañía sufrieron en sus carnes la dureza del capitán del Bayern, quien a pesar de sus maneras, siempre controló a la perfección los tempos del partido, soltando hachazos en los momentos indicados que le permitían frenar los mejores momentos de juego de la Roja a la vez que eludía una y otra vez la expulsión. Soltando un latigazo a un rival 1 minuto después que un compañero tuyo haya visto una amarilla, haces que el árbitro no te amoneste por muy dura que sea la falta.
En la final de la Champions de 2006 entre el FCBarcelona y el Arsenal que ganaron los azulgranas por 2-1, se dijo que la entrada de Iniesta en la segunda mitad fue la clave para remontar el partido, pero cada vez que oigo o leo esa afirmación me invade un pequeño escalofrío y no puedo evitar repetir lo que ya dije el día después de la final: Iniesta no se hubiera podido lucir como lo hizo de no ser por el gran trabajo físico y de desgaste que hizo van Bommel en el primer tiempo. El holandés se encargó de desmontar él solito a todo el centro del campo del equipo inglés facilitando las tareas creativas de un Iniesta, que todo hay que decirlo estuvo sublime, que pudo jugar a sus anchas con los contrarios ya agotados. Precisamente esto es a lo que se ha dedicado el mediocentro holandés durante todo el Mundial, a ejercer de guardaespaldas de los jugadores más vistosos como Robben o Sneijder, convirtiéndose en su mejor aliado partido tras partido y sacándoles de encima a los rivales para que pudieran desplegar todo su potencial.
Por eso creo que es sin ningún tipo de duda el jugador clave de esta Holanda que salvo la final, ganó absolutamente todos los partidos desde el primero de preparación para el Mundial. Por eso creo que es necesario este pequeño recordatorio a modo de homenaje.

lunes, 12 de julio de 2010

Criminales ‘Oranje’

Gran final la de ayer. A pesar de no haber goles en los 90 minutos de juego reglamentario no fue un partido aburrido ni mucho menos. Tanto holandeses como españoles se dejaron la vida en el campo por cada balón, en cada jugada, en un encuentro en que solamente faltaron los goles, pero que tuvo de todo. Ya se entrevió des del primer minuto que los ‘tulipanes’ no habían salido a pasar el rato y que no iban a dejar jugar a la ‘Roja’ a sus anchas. Primer balón controlado por España, Van Persie no se lo piensa y derriba a Busquets con una tremenda patada por detrás a la altura de la rodilla. Tan solo era el comienzo… En estos primeros compases fue el mismo delantero centro holandés quien se encargó de endurecer el encuentro. Eso le llevó a ver la primera amarilla del partido en el minuto 14 después de una tremenda entrada a Capdevila, por la que el catalán tubo que ser atendido fuera del terreno de juego. Entonces apareció Van Bommel, que por cierto hizo un partido para enmarcar, y se erigió como el máximo exponente del juego tosco y abrupto, cosa que ayudó mucho a su selección. El mediocentro ex del Barça sacó a pasear la podadora e Iniesta fue su primera víctima. El manchego recibe de espaldas y el holandés le barre con una entrada sanguinaria el pie de apoyo. Amarilla para él. Claro está que tampoco España iba a dejarse apabullar y fue Puyol quien, antes de que Van Bommel empezara a repartir, le dejó un recadito a Sneijder. Amarilla para el de la Pobla. Así como también vio la cartulina Ramos por derribar a Kuyt en la banda. Se calentaba el encuentro y fue entonces cuando De Jong hizo la entrada más estremecedora del encuentro. Balón dividido, Xabi Alonso llega antes, la saca de cabeza y el holandés le entra con la plancha a la altura del pecho dejándolo tendido en el césped. Amarilla nada más para una entrada merecedora de roja directa. A todo esto Van Bommel seguía su festival. Parecía haber adaptado al fútbol el guión del maestro García Reneses en sus tácticas basquetbolísticas: Haz muchas faltas, porque todas no te las van a pitar. El medio se jugaba la segunda amarilla cada vez que el balón pasaba cerca de su posición y lo controlaba España, pero sorprendentemente no recibía la amonestación. También Sneijder se sumó a la fiesta con una entrada a la altura de la rodilla a Busquets. El partido estaba para que alguien se hiciera mucho daño. En la segunda parte se calmaron un poco ambos equipos. Una amarilla a Gio por derribar con el brazo a Ramos, varias faltas muy comunes en el medio campo y el amigo van Bommel haciendo de las suyas. Pero tenía que parecer el otro sicario particular de la ‘Oranje’, John Heitinga. Viendo que los dos medios de contención de su equipo estaban con tarjeta, él no quiso ser menos y sacó la motosierra. Amarilla para el central. Y así fueron transcurriendo los minutos, entre falta y falta veíamos alguna amarilla, pero goles ninguno. Ya en al segunda mitad de la prórroga Heitinga demostró que no es Van Bommel y que no sabe medir bien las faltas ni los tempos del partido. Vio la segunda amarilla tras un agarrón a Iniesta que le había ganado la posición.
En ese momento se puso muy cuesta abajo el partido para la selección española. Curiosamente, después de que Howard Webb decidiera expulsar al primer ‘tulipán’, España se desenvolvió mejor y acabó marcando el tanto que le da el campeonato Mundial. No les sirvió el juego duro a los holandeses que se volvieron a casa con las manos vacías.