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martes, 2 de febrero de 2010

¡Qué taconazo!

No, no hablo de la jugada más vista de la jornada 20 de la Liga BBVA. El título del post de hoy no quiere referirse al pase de gol que dio Guti en el Deportivo - Madrid del domingo, pero si le dedica un guiño un tanto sarcástico si queréis. El taconazo del que hablo es el de Javi Rodríguez en al final del europeo de fútbol sala. Un golazo en toda regla. Y os preguntareis porque de golpe le dedico dos entradas al fútbol sala cuando no habíamos hablado aún de este deporte en el tiempo que lleva el blog en funcionamiento. Pues no lo sé, la verdad. Ni descubro ahora el fútbol sala, ni descubro ahora a Rodri, pues hace años que intento seguir la actualidad de este gran deporte que está en alza. Simplemente ha dado la casualidad que los hechos me han llevado a querer escribir sobre el Europeo de Hungría de fútbol sala dos veces seguidas. En este último caso he tardado un par de días en decidirme, y lo que ha hecho que saliera de dudas y empezara a teclear han sido unas declaraciones del seleccionador español de fútbol sala José Venancio en las que decía que el taconazo de Javi Rodríguez es más importante que el de Guti. Pues estoy totalmente de acuerdo. Lo del jugador merengue es una genialidad, sí, pero nada más. Un detalle bonito en un partido flojo -sobretodo por parte del Deportivo, no quiero quitar méritos al Madrid- en el que delante del portero sorprendió a todos dejando el balón atrás para que su compañero Benzema anotase el segundo tanto del encuentro. Pero la acción de Javi Rodríguez, dejando de lado que su taconazo acaba directamente en gol superando a un defensa y al meta portugueses, es la culminación a una carrera soberbia, la guinda a la actuación de un jugador que jugaba su último partido con la selección española de fútbol sala y que levantó el título de campeón de Europa, erigiéndose además, máximo goleador del torneo. Por todo esto creo que hay una jugada muchísimo más remarcable que otra. Pero, ¡Oh, cosas de la vida! aquellos que tanto alardean de hispanidad y patriotismo parece ser que se han olvidado de su país y no ven más allá de su club. Nadie habla de la consecución del Europeo de fútbol sala ¿por qué? Pues porqué se ve que hay una acción en un partido de Liga mucho más importante para ellos que la victoria de su país. No quiero defender el patriotismo ni tampoco atacarlo, me mantengo al margen de eso, pero lo que realmente me fastidia es la disparidad de criterios con que la gente trata unos temas u otros si ve sus intereses cruzados. Es decir, que cuando no hay nada remarcable que explicar o el eterno rival ha ganado algo, entonces somos españoles y buscamos cualquier noticia de la roja para poner en portada. Pero cuando un jugador de su club crea una pequeña maravilla en un partido con relativa importancia, nadie se acuerda que hay una selección española que ha logrado ser campeona de Europa, otra vez, con un gran capitán al frente que cuelga la elástica roja dejando el mejor sabor de boca posible. Eso es lo que realmente me cabrea, pero al fin y al cabo supongo que siempre ha sido y será así. Cada uno habla de lo que quiere, así que no voy a ser menos: ¡Bravo campeones!

miércoles, 27 de enero de 2010

El (intento de) robo más grande de la historia

En eso se quedó por fortuna, en una intención que no consiguió su objetivo, en un sucio cometido que no se llegó a sacar los resultados esperados por quienes engendraron el plan. Y lo digo abiertamente: creo que lo que pasó ayer en los cuartos de final del Europeo de futbol sala fue premeditado. No me puedo explicar lo ocurrido de otra forma que no sea pensar en una confabulación para apear al combinado español del torneo. El porqué no lo sé ni lo quiero saber, pero los hechos no dejan lugar a dudas, no para mi. Recapitulemos. España y Rusia -quizá las dos mejores selecciones de Europa de futbol sala- se enfrentaban ayer en los cuartos de final del Europeo de Hungria de futbol sala. El partido terminó 0-0 con una actuación estelar del meta ruso Zuev, que paró absolutamente todos los balones dirigidos entre los tres palos. También tuvo trabajo, aunque no tanto, Luis Amado, portero español, y lo resolvió con mucha solvencia, como nos tiene acostumbrados desde hace años. Después del pitido final de los colegiados, ambas selecciones se dispusieron a tirar los penaltys correspondientes. El conjunto español anotó sus cuatro primeros lanzamientos, pero para los rusos falló Cirilo, que dejaba el pase a semifinales en bandeja a nuestra selección. Y ahí fue donde se produjo el atraco o intento de. Javi Rodríguez, capitán y alma del equipo, plantó el balón, retrocedió unos pasos, avanzó con firmeza hacia el balón y le pego con la diestra. El esférico salió con una potencia descomunal y nada puedo hacer esta vez el meta Zuev para evitar el gol. España estaba clasificada… ¿o no? Mientras Javi Rodríguez celebraba el gol con los brazos abiertos y se abrazaba con sus compañeros, los árbitros silbaban de forma reiterada y señalaban con los brazos que no daban el gol por válido porque ¡no había entrado! En el mismo momento todos los jugadores españoles con el cuerpo técnico detrás se tiraron encima de los dos colegiados para pedirles explicaciones. Pues nada, después de varios minutos discutiendo entre ellos y con todo el que se acercara, decidieron no mirar la repetición por televisión (donde se ve clarísimamente que el balón entra y vuelve a salir) y dar el penalty por fallado. No contentos con esto le mostraron tarjeta amarilla a Rodri por protestar. Afortunadamente todo quedó en una anécdota porque un par de lanzamientos después, Amado detuvo el tiro del ruso Tymoschenkov y clasificó a su equipo. Increíble la actuación arbitral, pero aún más la actitud de los rusos, y eso es lo que me hace pensar que seguro, segurísimo, que esto se había pactado de algún modo. Después de toda la tangana y dar el penalty por fallado, le tocó tirar a Rusia. Cualquier deportista del mundo huviese mandado el balón fuera o a las manos del portero por fair play, porque ellos también habían visto entrar el balón en sus redes. Pero no, tiraron a marcar y lo consiguieron, haciendo durar un poco más el partido. Esta actitud juntamente con la confabulación arbitral hace muchísimo daño a un deporte que últimamente está en alza. No se puede actuar de esta manera creyendo que el resto del mundo es tonto o pasándose por el forro lo que pueda decir la gente después de actuar intencionadamente de forma descarada. Espectáculo deplorable con la única nota positiva que al final se hizo justicia, deportivamente hablando.