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Nunca he sido anti-Laporta, de hecho y con los números en la mano, es sino el mejor, uno de los mejores presidentes de la historia del club a nivel deportivo, que al fin y al cabo es lo que importa. L’amic Jan rescató al equipo de una profunda crisis cuando llegó y lo llevó a lo más alto de Europa. Todo el mundo se relajó y cayeron tortas de todos lados hasta el punto de llegar a “perder” una moción de censura. Y digo perder porque más del 50% de los votantes creyeron conveniente echar al señor Laporta, a pesar que se necesitaba un porcentaje mayor para hacer efectivo el cese. El presidente sobrevivió a esto y volvió a encumbrar al equipo. Muchos diréis que no tiene ningún mérito porque en realidad no es él quien lleva al equipo sino un montón de directivos y cuerpo técnico. Pero sí tiene él la responsabilidad de elegir a esas personas. El archiconocido Sandro Rosell vino de la mano de Laporta, aunque luego pasara lo que pasara, fue el presidente quien tuvo la paciencia que no se suele tener en este club al mantener a Rijkaard en los banquillos a pesar de los malos resultados al inicio de su primera temporada, como es obra de Jan el fichaje de Eto’o, tercer máximo goleador de la historia del equipo, y también es mérito suyo la confianza que sólo él depositó en Guardiola para que entrenase al primer equipo hace poco más de un año. Todo esto le convertiría en un buen presidente y si le sumamos los títulos, en un muy buen presidente. El problema de Jan es que da la sensación que siempre ha usado al club para otros fines. Es bastante probable sino seguro que Laporta se dedique a la política en cuanto termine su mandato como presidente del Barça. Y no tendría nada en contra de eso sino fuera porque durante su estancia en el club ha hecho declaraciones totalmente fuera de lugar. El deporte es muy bonito, mueve masas sociales y hace que mucha gente deje de lado cosas más importantes solamente para seguir el partido de su equipo. Por eso no me gusta nada que el señor Laporta aproveche que medio mundo está pendiente de él para divulgar sus ideas políticas y hacer campaña. Sin ir más lejos ayer podíamos leer que el presidente del Barça volvía a mezclar la política con el deporte al querer poner a su club como espejo de Catalunya. ¿Y que pensaran los que no sean de sentimiento azulgrana? ¿los socios y seguidores del Espanyol querrán tener como espejo de su país al Barça? ¿Y los del Reus? Sinceramente creo que no. Cada uno querría que fuera su club la imagen de su país, pero por
fortuna no acostumbramos a mezclar deporte y política porque acabaríamos todos linchándonos unos a otros. Lo que pasa es que el señor Laporta no lo entiende, o quizá no lo quiere entender y él va a la suya por mucho que nos pese a los demás.
Jan, los barcelonistas le estamos muy agradecidos por los servicios prestados al club, pero creo que ya es hora que dé usted el paso a la política y nos deje respirar, que al fin y al cabo lo único que queremos es disfrutar del fútbol.
Más allá de los partidos de Copa, de la sorprendente eliminación del Madrid a manos de un 2ªB o de cualquier resultado futbolístico, la jornada de ayer nos dejó una triste noticia. Robert Enke, actual portero titular de la selección alemana, falleció al arrojarse a las vías de un tren en Hannover. El guardameta vivía sumido en una depresión crónica debido a que nunca superó la muerte de su hija en 2006.
La noticia del suicidio del portero alemán sorprendió a todo el mundo del deporte, no tanto por el suceso en si mismo sino por la forma en que se han desarrollado los acontecimientos. Nadie en su entorno ni fuera de él esperaba que Enke tomara este tipo de decisión, más cuando ha dejado atrás a su mujer y una hija de ocho meses. En lo deportivo, Robert Enke llevaba a sus espaldas una dilatada carrera como guardameta que empezó en el club de su ciudad natal. Pasó tres años muy fructíferos en el Benfica y eso hizo que el Barça se fijara en él. El club catalán consiguió su fichaje, no sin polémica. Aún a día de hoy se dice que el traspaso del guardameta alemán estaba ya firmado por el Espanyol cuando el Barcelona se entrometió y se lo llevó al Camp Nou, por donde pasó con más pena que gloria. Jugó muy pocos partidos, pero personalmente le recuerdo un par de buenas actuaciones. La primera en el Gamper del año 2002, donde el Barça ganó 1-0 a la Estrella Roja y Enke estuvo muy seguro durante los 90 minutos. El segundo partido bueno que tengo en mente fue un amistoso de esa misma temporada ante el Benfica, donde el arquero alemán cuajó una soberbia actuación y fue uno de los artífices de la victoria de su equipo por 0-1. Pero en este partido Enke ya estaba sentenciado por Van Gaal. Y es que el portero tuvo la mala suerte de disputar el partido de Copa ante el Novelda en el que el Barça quedó eliminado por este modesto equipo de 2ªB. Los azulgrana perdieron por 3-2 dando una pésima imagen y Enke colaboró a la derrota con un par de fallos cruciales.
Al año siguiente el guardameta pidió a la junta entrante, con Laporta comandando, que le dejaran irse. Quería volver a sentirse jugador y probó suerte, primero en Turquía y más tarde en el Tenerife, otra vez en la Liga, pero sería de vuelta a su país natal dond
e volvió a ser el portero que había dejado tan buen recuerdo en Portugal. Desde 2004 hasta ayer fue jugador del Hannover 96, y sus buenas actuaciones le llevaron a consolidarse como portero titular de su selección. Ya hacía unos meses que Enke no estaba bien, se encontraba de baja debido a una depresión y no levantaba cabeza, hasta que ayer tomó una trágica decisión.
Aunque aquí no tuvo suerte, no era tan mal portero como lo pintaban. Descansa en paz, Robert.
En Holanda se tiran de los pelos. Durante más de diez años han estado intentando que el holandés volador se sentara en el banquillo de su selección, a cualquier precio. Pero nunca lo consiguieron porque él decía que no quería tanto trabajo, ni el estrés de tener unos objetivos deportivos que cumplir, ni sobretodo, la posibilidad de fracaso que siempre hay que contemplar. Finalmente ha encontrado un sitio dónde puede entrenar sin la presión de conseguir resultados, un sitio en donde los pocos partidos que tenga que dirigir serán más una fiesta nacional que un evento deportivo. En resumen, podrá volver a los banquillos con la tranquilidad de trabajar poco y tener pocas posibilidades de fracaso.
Johan Cruyff es un tipo peculiar. Mucho, diría yo. Aquí siempre se le ha criticado el que después de tantos años como residente en Catalunya no haya hablado nunca el catalán y lo haga tan mal en español. Pero no es que nos desprecie y no quiera aprender la lengua, ya que según dicen los periodistas holandeses, también le cuesta muchísimo hablar su idioma materno. En Catalunya siempre se le ha tratado bien, se le ha considerado como un hijo adoptivo, por eso se le ha ofrecido este cargo. Y por eso él ha decidido, de momento, no cobrar ni un euro. Johan puede hacer mucho bien a la selección catalana en cuanto a repercusión mediática e incluso en cuanto a juego si sabe recordar su gloriosa etapa entrenando al Barça. Pero el problema que tiene Catalunya con las selecciones nacionales no se resuelve con bombazos periodísticos. Lo que hay que arreglar ya son los partidos. ¿No hablamos de fútbol? Pues que mejor para darse a conocer que jugar más partidos, ya que actualmente se juega uno al año y por navidades, de manera que el partido ya viene siendo una parte
de los festejos de fin de año más que una reivindicación. Cruyff puede ayudar mucho a Catalunya en este sentido, pero tendrá que ponerse las pilas y, a parte de reclamar jugar más partido, dar una imagen decente, puesto que creo que últimamente no ha estado muy acertado con sus artículos periodísticos y ha enfadado a más de uno.
Bienvenido a tu casa Johan, esperemos que tengas mucha suerte y puedas convertir en algo más serio esto de la selección catalana.
No me atrevo a llamarlo crisis ya que hace poco más de un año la selección conquistaba la Eurocopa, y ahora mismo hay bastantes candidatos al Balón de Oro y al FIFA World Player que son españoles o juegan en nuestra Liga. Pero no es un secreto que el rendimiento de nuestros futbolistas ha bajado con respecto a la temporada pasada. El Barça no juega como lo hacía, es evidente. Hay muchos que tenemos la confianza que este equipo volverá a coger la velocidad de crucero que hace unos meses le permitía arrollar a los rivales, pero ya veremos. Mientras tanto en el lado opuesto de la ciudad, el Espanyol se encuentra inmerso en el affaire Tamudo después de la convulsión que supuso la tragedia del inicio de campaña. En Madrid, los blancos tienen una plantilla nueva pero cometen los mismos errores, y el Atlético ya ha cambiado de entrenador debido a los malos resultados. El Villarreal parece que ha revivido en los últimos dos partidos, pero su comienzo ha sido de película de terror. Y la Liga en general ya hace años que carece de nivel colectivo, pero hoy en día se hace más evidente si cabe. De los españoles que juegan fuera tampoco es que podamos dar mejores noticias. Solamente Cesc está disfrutando de unas semanas plácidas puesto que su juego y el de su equipo van viento en popa. Mientras tanto, en Liverpool Benítez y Torres están prácticamente eliminados de la Champions y un poco más al sureste, en Turquía, Güiza recibe las burlas de sus propios aficionados por su esperemos pasajera mala relación con el gol. Hasta aquí todo más o menos normal. Hablamos de deporte y en el deporte hay altibajos para todo el mundo. El problema es que si a este bajón le sumamos los hechos extradeportivos, entonces ya no es tan común la situación que nos rodea. Primero fue la lesión de C. Ronaldo y las declaraciones de un personaje que se hace llamar Pepe el Brujo -quien parece tener más credibilidad y seguimiento entre el público que los profesionales de la medicina- que afirmó que había sido contratado para mantener al jugador portugués alejado de los terrenos de juego. Más allá de que nos creamos o no sus patrañas, el hecho de vanagloriarse de una lesión producida, en principio gracias a ti, me parece algo despreciable. Así que muchas gracias por todo el espectáculo señor Brujo pero ya no requerimos más de su actuación circense. En segundo lugar, y más importante aún, está todo el revuelo que se ha creado por la revocación de la ley Beckham. Tal estatuto fue constituido por el señor Aznar para “ayudar” a los pobres futbolistas extranjeros para que sus sueldos no fueran brutalmente arrebatados por hacienda. Como podéis ver me parece bastante lógico que se saque de en medio esta ley tan absurda. Y si los clubes tienen que pagar más, pues que paguen o que negocien mejor, q
ue para eso están.
Espero que en un periodo corto de tiempo podamos estar celebrando una mejoría general en el fútbol español, pues quien se beneficiará de esto somos todos sus aficionados, que estaremos más pendientes de nuestros equipos y menos de todo lo que les rodea.
Cada año después del sorteo de la liguilla de la Champions en las tertulias y debates de los medios se discute cual es el denominado grupo de la muerte. Es el grupo en que los equipos que tienen la mala fortuna de ir a parar ahí deben demostrar ya desde el principio que merecen ganar la competición. El sorteo acostumbra a deparar algún encuentro para el morbo, con jugadores que se enfrentan a sus ex-equipos o entrenadores que vuelven al feudo donde se dieron a conocer en Europa. Pero este año nadie conseguía ponerse de acuerdo a la hora de valorar los grupos y decidir cuál era el peor. Los posibles candidatos eran: Grupo A (Bayern, Juventus, Girondins y Maccabi Haifa), aunque si bien hemos visto muy fuertes a los franceses, los israelitas no han sumado ni un punto y ni tan siquiera han metido un gol. Grupo C (Milan, R. Madrid, Marsella y Zurich), los dos favoritos se han situado ya con 7 puntos, y salvo ecatombe se disputaran el primer puesto del grupo. Hemos visto alguna sorpresa como la victoria suiza ante el Milán, pero poco más fuera de lo común. Finalmente el último candidato a grupo de la muerte era el grupo F (Barça, Inter, Dinamo de Kiev, Rubin Kazan) al tener a dos de los principales candidatos al triunfo final. Aún así no se le consideraba el peor cuarteto por la presencia del desconocido Rubin. Pero si nos paramos a analizar -muy fácil ahora que ya llevamos cuatro jornadas- vemos que se trata de un grupo con cuatro campeones nacionales de liga actualmente. No hay nada que decir de Barça e Inter, pero quizá sí de los otros dos conjuntos. Y es que a estas alturas de campeonato han demostrado que no estaban aquí de paseo, y ya sea por méritos de unos o deméritos de otros, han puesto la clasificación para la siguiente fase al rojo vivo convirtiendo el grupo en el más reñido de todos. El Dinamo ha demostrado ser un equipo sólido y con principios. A pesar de cometer algún error, Shovkovckiy se ha mostrado muy seguro en la portería. Vukojevic y Milevskyy están emergiendo de maravilla y pronto saldrán de Ucrania para jugar en ligas europeas más fuertes. Y que decir de Sheva. Sí, es mayor y hace tiempo que no rinde, pero es Sheva. Por otro lado el más desconocido de todos era el Rubin. Los rusos son un club que jugó por primera vez en la máxima división rusa en 2002, y el año pasado ya ganó la liga permitiéndole eso jugar la Champions de forma directa. Además de ser un equipo con las ideas muy claras, ejecutan a la perfección las órdenes de su técnico Berdyev, lo que le permite tener un gran control del partido. En la portería cuentan con un, hasta el momento, acertadísimo Ryzhikov. César Navas es un conocido de la Liga y a pesar de no ser exactamente un talento con el balón, su envergadura le permite destacar como central en un equipo que defiende en bloque. Sharonov y Novoa juegan a un ritmo altísimo, tapando asi sus carencias -parecían omnipresentes en los dos partidos frente al Barça, lo cortaban todo, ya fuera con o sin falta-. Semak, el capitán, es todo coraje y entrega. Ryazantsev es el del golazo en el Camp Nou, y la velocidad de Karadeniz, a pesar de ser su única virtud, la aprovecha al máximo. Y en punta de ataque tenemos al jugador más dotado técnicamente del equipo, el Chori Domínguez, quien parece ser que se marchará a final de temporada del Rubin, juega de 9 falso y es por quien pasan todas las acciones ofensivas y si hace falta las finaliza, aunque no es su mayor virtud. Sin olvidar que ayer salió en la segunda parte Bukharov, un tipo de 1,90 que destrozó a Puyol… ¡a base de velocidad y desborde!
Parece que se paga cara la clasificación en el grupo F, de manera
que Barça e Inter tendrán que hacerlo muy bien en los dos partidos que quedan aunque uno sea entre ellos, así que el duelo está servido. Por otro lado Dinamo y Rubin intentaran lo que era impensable y ahora es muy factible, dejar a alguno de los dos favoritos -o a los dos- fuera de octavos. Este es sin duda hoy el grupo de la muerte de esta Champions.
Y es que no creo que sepan mucho acerca del extenso mundo del deporte y acerca de las personas que lo practican cuando desde hace mucho tiempo vienen interrumpiendo partidos y pruebas de todas las modalidades. ¡Habrase visto tal osadía! Cuando un animal irrumpe en mitad de un evento deportivo acostumbra a acaparar la atención tanto de los participantes directos como del público, ya sean espectadores de cuerpo presente en el estadio o emplazamiento de turno o televidentes que están en sus casas sentados en el sofá. Pero no a todos les hacen gracia estos espontáneos peludos o plumados, pues si tu equipo está perdiendo un partido y ves como se tiene que parar todo durante unos minutos para sacar del campo al animal, no simpatizas con la especie. Y más aún si eres un componente de ese equipo y estas en el campo. Recuerdo de forma borrosa alguno de estos sucesos anecdóticos. Ralph Schumacher estuvo a punto de atropellar a una marmota que cruzaba el circuito en mitad de un Gran Premio. En un Zaragoza - Barça de la liga española de fútbol de hace muchos años un conejo interrumpió el encuentro al saltar al campo y pastar por él durante el tiempo que tardó un jugador aragonés con pocas ganas de perder tiempo en cazarle. Y como estos dos casos, muchísimos más a los que hay que sumarle otro ocurrido durante la madrugada del domingo en la NBA. Se enfrentaban los Sacramento Kings con los San Antonio Spurs en el pabellón de estos últimos cuando un murciélago que revoloteaba por la pista obligó a detener el encuentro para darle caza. Nadie podía coger al animal cuando de repente Manu Ginóbili, escolta de los Spurs, lo vio cerca y le soltó un manotazo. El pequeño mamífero cayó al suelo totalmente aturdido y así consiguieron sacarlo del campo, entre los aplausos del público presente. En ese momento entró en escena la PETA, asociación en defensa de los animales, -los mismos que denunciaban los atentados bomba con burros por el maltrato a los pobres animalitos- para censurar la actitud de Manu y compararla con algún caso de deportistas relacionados con peleas de perros consentidas. ¿Dónde vamos a llegar? Nunca hay que dañar a un animal, pero si se cuela en un evento público de este tipo hay que sacarlo, por su bien y el de los que están ahí. Si bien es cierto que el golpe que recibió el murciélago fue fuerte, estoy
seguro que la intención de Ginóbili no era la de dañar al pobre bicho, pero eso no lo pueden entender los señores de la PETA, quienes querrían que el argentino pidiera perdón públicamente a la comunidad de murciélagos del mundo, que por cierto se ha manifestado indignada por los hechos ocurridos...
El Barça se dejó dos puntos este fin de semana en el Reyno de Navarra en un partido que parecía ir encaminado a sumar otra victoria en el casillero del conjunto catalán. Los azulgranas salieron muy fuertes y tuvieron un a primera gran oportunidad antes de llegar al minuto de juego. Pero poco a poco la superioridad que tenían se fue diluyendo y Osasuna se animó a lanzarse un poco al ataque. El partido se convirtió en un encuentro tosco y aburrido sin muchas ocasiones para ninguno de los dos, pero a mediados de la segunda mitad apareció el medio más goleador del campeonato, que como siga así habrá que dedicarle un artículo, para avanzar a su equipo en el luminoso. Osasuna reculó asustado por el gol y el Barça tuvo hasta tres ocasiones claras para anotar el 0-2 en los últimos 5 minutos de partido. Pero cómo es el fútbol, que en un pase en profundidad de Osasuna en el último minuto, Márquez se durmió, como por desgracia viene siendo habitual, Camuñas le robó la cartera y tiró un centro raso que Piqué se introdujo en su propia portería al intentar despejar. Hasta aquí podríamos decir que el error de Márquez –fue un fallo de concentración garrafal- le quitó dos puntos al Barça, pero como dice el míster cuando se gana, ganan todos, y cuando se pierde, pierden todos. Por eso quiero destacar la última ocasión que tuvieron los visitantes antes de recibir el empate a uno. El argentino se plantó ante Ricardo -que había cuajado una magnífica actuación- y en vez de asistir a Ibrahimovic quien se encontraba solo en el centro del área pequeña, intentó tirarle una vaselina al guardameta navarro. Le salió mal, Ricardo consiguió atajar la pelota y un minuto después Osasuna empataba.
El error de Márquez es de multa. Un central internacional y con su calidad no puede tener estos fallos de concentración. Hasta aquí todos de acuerdo. El problema que quiero comentar es que si Messi en vez de querer marcarse el gol bonito de la jornada hubiera tirado por lo fácil, ahora estaríamos hablando de que el Barça gana 2-1 a pesar del fallo del mexicano. Las frivolidades se hacen cuando uno gana de forma holgada, o incluso te las puedes permitir si ves que el rival ni siquiera intenta crear peligro. Pero cuando llevas 90 minutos de partido ante un equipo tan físico y duro, entrenado por alguien que de esto del fútbol sabe un poco y que además no has conseguido dominar hasta el final, pues no puedes co
nceder regalos de este tipo porque te los devuelven en forma de batacazos como el del sábado. Repito, el error de Márquez es grave por no estar metido en el partido, pero el error de Messi no lo es menos porque sin el partido sentenciado se regala más de la cuenta dando vida al rival. Cuánta razón tenía quien dijo que en esto del fútbol el que perdona lo acaba pagando.