viernes, 28 de junio de 2013

El dolor de Vika

La edición de este año de Wimbledon está aconteciendo extraña. Muy extraña. Para empezar, los dos mejores tenistas de los últimos años –y probablemente de todos los tiempos– ya no están. El lunes Nadal caía ante Steve Darcis (135º ranking ATP) en tres mangas, en lo que pareció un holograma de la edición de Wimbledon 2012, dónde balear también abandonó el All England Club a las primeras de cambio tras ser derrotado por Rosol. Los problemas de rodilla de Rafa pueden tener bastante que ver en la eliminación del tenista.
Más inverosímil fue la debacle del rey de Wimbledon, Roger Federer. El suizo sucumbió de ante Sergiy Stakhovsky (116º ranking ATP) en cuatro sets.
No menos sorprendente fue la eliminación de la rusa Maria Sharapova en la segunda ronda del cuadro femenino ante la portuguesa Larcher de Brito (131º ranking WTA).
A estas tres grandes debacles hay que añadir las derrotas, ya a estas alturas, de ex-números 1 del mundo como el australiano Hewitt a manos del semi-desconocido Dustin Brown (189º ranking ATP), Ana Ivanovic, Caroline Wozniacki o Jelena Jankovik, todas ellas ante rivales mucho peor clasificadas en el ranking WTA.
También las lesiones están causando un gran número de abandonos. La rodilla de Tsonga (7º ranking ATP) dijo basta al inicio del tercer set en el partido que disputaba frente Gulbis. Al finalizar la manga tuvo que retirarse por no haberse recuperado de sus dolencias.
El gigante americano, John Isner (22º ranking ATP), abandonaba el torneo en la primera manga del partido que le enfrentaba a Mannarino tras dolerse de su rodilla izquierda.
A todos estos les siguieron Marin Cilic (12º ranking ATP), Philipp Kohlschreiber (18º ranking ATP), Radek Stepanek (45º ranking ATP), Michael Llodra (53º ranking ATP) y Steve Darcis, verdugo de Rafa Nadal.
Pero si ha habido una lesión que me ha impulsado a escribir estas líneas, ha sido sin duda la de Viktoria Azarenka. La bielorrusa (2ª ranking WTA) había ganado la primera manga con facilidad y, ya jugando la segunda, fue a rectificar la posición de su cuerpo para alcanzar un buen resto de su rival. Su pierna izquierda perdió adherencia sobre el césped de la Pista 1 y Vika perdió el equilibrio, cayendo con la rodilla derecha doblada debajo del cuerpo.
El grito de la bielorrusa en ese momento estremeció a toda la grada, más aún cuando la tenista se quedó sollozando, tendida en el verde lienzo de la pista mientras recibía las atenciones del juez de silla.
Diez minutos después y con un fuerte vendaje en la rodilla, continuó el partido, cojeando de forma ostensible, cosa que no le impidió cerrar el segundo set con un contundente 6-2. Finalizado el partido y pasadas unas horas tras el partido, Vika anunció su retirada del torneo.
Aún no se sabe el alcance de la lesión de la bielorrusa, pero de momento la ha obligado a abandonar uno de los torneos en que mejores resultados había cosechado en los últimos años. Esperemos que el dolor de Vika se quede tan solo en eso, en un momento que pone los pelos de punta y que pueda seguir adelante sin lamentar ninguna lesión de gravedad.

viernes, 18 de enero de 2013

Una verdad enmascarada

Al fin ha dicho lo que todo el mundo quería oír. Con los años, tanto de competición como de retiro, ha ido sumando detractores y críticas sin fin, solamente basadas en rumores, conjeturas y falsas acusaciones que aún no se han demostrado empíricamente a día de hoy.
Armstrong ha reconocido públicamente que mejoró su rendimiento en carrera con sustancias varias. Aquellos que conozcan un poco el mundo del deporte sabrán cómo funcionan las leyes antidopaje y los controles para evitarlo. Lo explicaré de forma sencilla para quienes sean nuevos en la materia: Un deportista da positivo en un control antidopaje cuando supera una cierta tasa X en sangre de una serie de sustancias controladas. Dicha tasa la marca el comité de turno de cada competición y/o deporte. Extrapolando podríamos compararlo a la tasa de alcohol permitida al volante de un automóvil.
Pues bien, Armstrong nunca dio positivo pero ha reconocido que se dopó, ¿cómo puede ser eso? Excluyendo la teoría de la conspiración, que dejaría a la UCI al borde de la muerte institucional, solamente nos queda volver a extrapolar: un conductor llega a un control de alcoholemia y el agente ahí presente le pregunta “¿ha bebido?” a lo que el conductor responde “sí”. El agente hace la prueba pertinente, el resultado sale negativo (por ejemplo: 0,11), saluda al conductor y le recomienda precaución en la carretera. Fin.
Dopar: Administrar fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos.
Así define la RAE el término “dopar”. A pesar de no aparecer por ningún lado alguna connotación negativa o de ilegalidad, la palabra “dopaje” solamente se usa para describir alguna acción o comportamiento lejos de la legalidad y la moralidad.
Si nos ceñimos a su etimología no es tan extraño el dopaje en sí, dentro de unos límites establecidos. Sin duda las bebidas isotónicas formarían parte de la familia de sustancias que ayudan a mejorar el rendimiento de un deportista, pero nadie se va a escandalizar por ver a uno de ellos tomando sales minerales adicionales para su cuerpo.
Todos los ciclistas se dopan y se han dopado de forma legal o ilegal. Armstrong se dopó dentro de la legalidad vigente en cada momento, como así lo atestiguan los más de 600 controles antidopaje que pasó. Aun así, compitiendo contra otros que iban igual de dopados (léase el término sin connotaciones negativas) que él, fue el mejor durante 7 años. ¿O realmente alguien pensaba que se pueden hacer 200 km de bicicleta cada día durante 3 semanas con un vaso de agua y un plátano?

viernes, 26 de octubre de 2012

Quema de brujas

El caso Lance Armstrong se ha convertido en un culebrón de lo más extraño. Es muy raro que le hayan cogido siete años después de su primera retirada. Es muy raro que nunca diera un solo positivo después de pasar más de 600 controles antidopaje de todo tipo. Y es muy raro ver como todos aquellos que han testificado en su contra sean excompañeros del texano que no acabaron bien con él.
El informe de la USADA dicen que es largo y completo (no he podido leerlo íntegramente) pero también es verdad que está lleno de errores, desinformación e inexactitudes. Para poner un ejemplo, contrariamente a lo que dice ese informe, el Dr. Del Moral nunca trabajó para el equipo ONCE. Me parece un error grave dentro de un informe tan ‘completo’, pues dicho médico es otro de los imputados, es decir, un actor secundario de la trama, no un extra cualquiera.
Pero más allá de fallos concretos, lo que de verdad parece sospechoso es el tema de las pruebas y el momento de su obtención. Los testigos (Vande Velde, Leipheimer, Landis, Hincapie, Hamilton…) son ciclistas que más pronto o más tarde han dado positivo por sustancias dopantes en su cuerpo, con la consecuente sanción de la UCI. ¿Por qué declarar ahora? ¿Todos se han puesto de acuerdo de golpe? Es más, ¿qué credibilidad puede tener alguien que se ha dopado y le han cogido para decir que otro compañero lo ha hecho aún más que él?
Y todo esto por no hablar de las otras pruebas. Las supuestas muestras de sangre congeladas que la USADA afirma haber encontrado identificadas con las siglas L.A. y que contienen restos de EPO. Pues bien, lo que no dicen es que el laboratorio que analizó dichas muestras concluyó, también, que habían sido manipuladas después de su obtención. Sospechoso ¿no?
Cuanta más información del caso se va filtrando a los medios, más raro -tirando a turbio- se va volviendo el asunto. La última novedad son las declaraciones del Dr. Del Moral acusando a la USADA de ofrecerle inmunidad si declaraba en contra de Armstrong. De ser esto cierto, el estamento americano quedaría absolutamente desacreditado, pues se supone que Del Moral es uno de los implicados y debe ser castigado, según ellos.
La teoría de la conspiración elaborada entorno al ciclista americano es muy jugosa y tiene cantidad de detalles irrelevantes que parecen haber sido metidos con calzador en las mentes de los ‘testigos’ para que luego lo repitieran como loros y así dar veracidad al asunto. Pero la verdad de todo esto es que un ciclista que nunca ha dado positivo, i por tanto ante la ley es inocente, ha sido desposeído de todos sus triunfos y linchado públicamente.
Veremos como evoluciona el tema, pero esta vez parece ser que los cazadores de brujas han encontrado a su víctima y, tal y como pasaba allá en el 1600 en plena edad moderna, el juicio ha sido tan corto y parcial que ya han encendido la hoguera con la supuesta bruja atada entre maderos y esperando su fin sin saber por qué está ahí.

viernes, 24 de agosto de 2012

Bastardos

Finalmente lo han conseguido, Armstrong ha tirado la toalla y ha dejado de defenderse de las continuas acusaciones infundadas de dopaje que iban a convertirse en una persecución eterna si el americano no se hubiera ‘rendido’. Y digo ‘rendido’ porqué él sigue declarándose inocente, pero dejará de defenderse en público, visto que no sirve para nada. Así pues, será sancionado de por vida y le serán retirados todos los méritos, trofeos y ganancias obtenidos desde agosto de 1998.
Y todo esto sin pruebas fehacientes, pues la USADA, organismo acusador, ha proclamado a los cuatro vientos que tenía excompañeros de equipo de Armstrong como testigos que podían confirmar el dopaje del americano, pero nunca de ellos ha salido una sola declaración ni de la USADA una sola prueba tangible ni ningún tipo de material incriminatorio.
Desde el primer día que Lance se subió a lo más alto del cajón de los Campos Elíseos han sido muchos los que han intentado encontrar alguna sustancia ilícita en su cuerpo pero nunca han podido conseguir el más mínimo indicio de dopaje en él. Aun así no han tenido suficiente, la caza de brujas debía seguir hasta el infinito si fuera necesario y Armstrong, que por encima de todo es una persona de carne y hueso, no ha podido más. El coste económico y moral que han supuesto estos años para él y para todo su entorno era ya demasiado grande como para seguir alimentándolo.
Lo curioso del caso es que casi todos los que han sido sus rivales en su carrera deportiva, han ido siendo cogidos por dopaje: Ullrich, Pantani, Vinokourov, Basso, Valverde, Mayo… pero él, después de ¡más de 600 controles antidopaje! Nunca dio positivo. Creo en las casualidades, pero solamente algunas veces se dan y esta no parece ser una de ellas, de manera que quizá sí estaba limpio. 
Me hace gracia oír, a veces desde la más absoluta ignorancia, es de “no puedes superar un cáncer y al año siguiente ganar un Tour”. Gran falacia, no sólo lo hizo sino que lo repitió hasta 7 veces consecutivas. Además con su fundación alimentaba las esperanzas de todas aquellas personas afectadas por algún tipo de cáncer. Más allá de ser uno de los mejores deportistas de la historia Armstrong se ha convertido en un ejemplo de superación y lucha, y no serán ahora unos bastardos chupasangres de una organización cualquiera quienes, 7 años después de su primera retirada, vengan a mancillar su nombre sin prueba alguna, removiendo viejos fantasmas y disparando sin mirar a ver qué pillan.
La leyenda de Armstrong no morirá porque cuatro payasos lo hayan decidido así. Livestrong siempre seguirá siendo un ejemplo a seguir.

jueves, 26 de abril de 2012

EFEA (El fútbol es así)

Cuán curioso y caprichoso llega a ser el fútbol a veces. Supongo que al fin y al cabo ahí reside la gracia de este deporte: aunque nos hartemos a hacer pronósticos, es absolutamente imprevisible. El martes el Barça se volvía a topar contra el autobús que propuso el Chelsea. En la ida, 24 remates de los azulgranas, 2 balones al poste y un 78% de posesión de balón sirvieron para que el conjunto catalán tuviera al Chelsea aculado en su área durante los 90 minutos. Pero en el único contrataque de los blues, centro en semifallo de Ramires y remate en condiciones similares de Drogba que sorprenden a la defensa y a Valdés. 1-0 y a otra cosa.
Como iba diciendo, el martes la película se repitió, o al menos lo que pudimos ver fue una secuela que tenía el mismo argumento que la primera. 22 remates del Barça, 2 balones al palo (uno de penalti) y un escandaloso 82% de posesión de balón. Por el contrario el Chelsea chutó 3 veces a puerta, 2 acabaron en gol y la tercera fue una intentona de Drogba desde su campo que a punto estuvo de sorprender a Valdés. Aunque esta vez el Barça sí vio puerta, 2-2 y a otra cosa.
El caso del Madrid es distinto pero no menos inesperado. Si el Barça se caracteriza por dominar al contrario para acabar destrozándolo a base de fútbol, el Madrid usa una táctica distinta para llegar al mismo fin: pasar por encima del rival que tiene delante. El de los blancos no es (a mi entender y al de muchos) un fútbol bonito, pero es el más eficaz que uno pueda echarse a la cara. Esperan su momento y matan al contrataque, simple pero letal.
En Munich el Madrid cayó 2-1 con gol en el último suspiro de Mario Gómez. Resultado malo, pero habiendo marcado fuera de casa se dio por aceptable. Todo hacía pensar en una remontada “fácil”. Y digo fácil entre comillas porque en el Bernabéu la historia ha acostumbrado a sus hinchas a ver este tipo de vuelcos de torneos y eliminatorias a favor del Madrid. Espíritu de Juanito lo llaman.
Ayer en el minuto 15 de la primera mitad el conjunto blanco ganaba 2-0, parecía que estaba todo encarrilado. Pero el Bayern empató la eliminatoria y, cosas del fútbol la pelotita no quiso entrar más en los 120 minutos, prórroga incluida. Y ahí llegó la lotería de los penaltis, dónde da igual cuanto sepas chutar, pues la presión y los minutos que llevan encima tus piernas hacen que sea casi un milagro marcar. El Bayern se clasificó y a otra cosa.
Así pues, cuando hacía ya 3 meses que se hablaba de la hipotética final entre Madrid y Barça, nos encontramos que lo único que podrán hacer los dos españoles es verla desde casa. Hay quien dirá que los dos tuvieron muy mala suerte. Puede ser. De hecho, yo personalmente, creo que Bayern y Chelsea tuvieron mucha suerte, pero si una cosa me ha enseñado el fútbol es que para ganar, no basta con ser el mejor, también debes tener la fortuna de tu parte. Sólo así se gana una Champions, con fútbol y suerte. Veremos quien tiene la balanza mejor equilibrada con estos dos ítems, si los alemanes o los ingleses.

jueves, 22 de marzo de 2012

Robo, ¡¿de qué?!

Lo siento, caigo en la tentación de meter baza, si no lo digo me lo hago encima: no se puede ser más impresentable. Y no hablo de Mourinho, eso después, sino de la prensa y el entorno del R.Madrid. El título de esta entrada lo dice todo: Robo, ¡¿de qué?! Y es que es indignante leer y escuchar hoy según qué comentarios y artículos emitidos desde la meseta.
Después de un muy mal partido del Madrid –el enésimo– contemplo absorto como jugadores, técnicos, prensa y entorno en general se escudan, sin fundamento ni vergüenza algunos, en la actuación del colegiado. A Ronaldo se le ve diciendo de forma reiterada “Solo robar” y el árbitro del encuentro, Paradas Romero, declara en el acta que Pepe le espetó “Vaya atraco, hijo de puta”. ¿Estamos locos? ¿Atraco? ¡¿Dónde?!
Dejando de lado los dos penaltis descarados de Arbeloa, y ya es mucho dejar, ¿qué ven mal pitado en Madrid? La falta de Altintop que origina el gol de Senna, toque o no balón, es juego peligroso. La segunda amarilla a Ramos bien pudiera ser roja, pues es la ya habitual “patada-pseudoagresión” del andaluz al que parece que de vez en cuando le falla una fase. Las expulsiones de Rui Faria –ya lleva 4, a ritmo de récord– y Mourinho son por protestar y/o insultar al colegiado. Hasta aquí lo gordo. El pisotón a Callejón es una amarilla como una casa, cierto, la amarilla a Pepe igual se la podía haber ahorrado y la expulsión de Ozil si nos ceñimos al acta arbitral me parece rigurosa, aunque creo, y eso ya es opinión personal sin fundamento, que el árbitro fue muy benévolo con el alemán en el acta.
Llegamos pues, al punto de compactar toda esta información y vemos que el “robo” grosso modo son dos amarillas y una roja rigurosa en el minuto 85. Y aquí es donde entra la prensa madrileña para engañar al personal. Sí, sí, engañar, con todas sus letras. Hablan con la boca pequeña de los dos penaltis de Arbeloa a Marco Rubén pero no dudan en gritar a los cuatro vientos la palabra robo.
En Madrid han perdido –aún más– la cabeza. Por suerte, hay quien empieza a verle las orejas al lobo Mourinho, que está convirtiendo una institución admirada en todo el mundo en un hazmerreír, odiado ahí donde vaya. Y todo eso con el consentimiento de tito Florentino, que en su momento le dio las llaves de casa al portugués para que hiciera lo que le saliera de las narices con tal de ganar.
Lo de no comparecer en rueda de prensa ya es lo último. Cuando ayer, una vez finalizado el partido, nos frotábamos las manos pensando qué diría Mourinho, nos volvió a sorprender, una vez más, anunciando la incomparecencia y vetando las declaraciones de cualquiera de sus jugadores o miembros del cuerpo técnico. Ah, y todo esto estando aún 6 puntos por encima del Barça y con todo a favor para ganar la Liga. De circo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Alves y su miedo escénico

“¡Animal!” gritó el periodista Màrius Carol a la pantalla en que veía el Barça ayer por la noche cuando en el minuto 88 de partido Alves, solo ante el portero, hizo un centro de lo más extraño al segundo palo en lugar de chutar a puerta. Por suerte, por ahí corría Messi, que sentenció al Leverkusen poniendo el 1-3 en el marcador rematando el centro de su amigo Dani.

Realmente fue eso, el pase de un amigo que sabe que su compañero no pasa por su mejor momento y le quiere echar un cable. Pero más allá de esta bucólica explicación, podemos hallar un temor, quizás inconsciente, o un seguido de malas coincidencias. Dani Alves, ‘todocampista‘ donde los haya, jugador veloz, técnico, incansable, que ha demostrado una gran mejoría defensiva de unos años hacía aquí, parece que no se encuentra nada cómodo cuando tiene que definir una jugada colectiva frente al meta rival.

¿Cuántas veces Alves ha hecho una diagonal perfecta, rompiendo el fuera de juego, llegando desde atrás, donde ningún defensa se lo espera, para recoger un pase medido de los genios que le escudan en el centro del campo y, solo ante el portero rival ha dado un pase innecesario o ha marrado la ocasión? Parece que al lateral brasileño le da cierto miedo el remate a puerta desde dentro del área, a pesar de ser uno de los jugadores del equipo que dispone de las mejores ocasiones de gol por su tremenda movilidad. La jugada de ayer es sintomática que algo le pasa a Alves cuando tiene que mirar a portería a pocos metros del cancerbero, pues eso no le pasa con las largas distancias, donde ha demostrado -este año ya lleva dos- que es capaz de meter auténticos golazos. No es el mismo, se queda solo contra el guardameta y parece perder toda esa vitalidad y dinamismo que le caracterizan para convertirse, por segundos, en un jugador lento y muy indeciso.

No entiendo porqué un jugador con su talento no se atreve a probar al portero rival en un mano a mano, y cuando lo hace, remata sin ningún tipo de confianza con el consiguiente fallo. Quizá Alves haría bien en hablar con su buen amigo Abidal; el francés no es un gran talento en ataque, pero de no chutar a puerta de en los primeros tres años en el Barça, ha pasado a atreverse mucho más, y hasta se ha aficionado a meter goles importantes para el equipo. Y todos ejecutando la jugada típica de Alves: apareciendo a la espalda de la defensa para definir solo ante el meta. Supongo que será cuestión de confianza.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Reglamentísticamente

Ante el Rayo Vallecano, Piqué provocó de forma descarada su quinta amarilla en Liga para asegurarse jugar el clásico en el Bernabéu. Mal, muy mal, no por el fondo sino por la forma, pues las risitas de complicidad entre el azulgrana y el colegiado Pérez Lasa al enseñarle este último la tarjeta, no hacen más que suscitar polémica y echar leña al fuego al eterno debate de favoritismos arbitrales generado por Mourinho, quien además ha afirmado más de una vez que el trencilla tiene predilección por el Barça. Más aún cuando en el acta del partido no se ve reflectado el hecho que Piqué provocó esta tarjeta para cumplir el ciclo de cinco, cosa que le podría haber conllevado dos partidos de sanción en vez de uno. Sí, sí, los mismos que recibió Mourinho por meter el dedo en el ojo a Vilanova.

Está claro que hay que revisar el reglamento. No puede ser que conlleve la misma sanción una entrada dura al tobillo del rival que celebrar un gol quitándose la camiseta o mostrando un mensaje de afecto a un ser querido. No puede ser que una agresión a sangre fría sin justificación ninguna ni arrepentimiento posterior se equipare, a efectos de castigo, a una pérdida de tiempo en un intento de pillería.

Sin duda en el fútbol actual podríamos encontrar muchas incoherencias, desde el reparto televisivo hasta los cuestionados árbitros de gol de la UEFA, pero creo que antes que nada, es imperativo revisar el reglamento. Messi, jugador que suele recibir más de una entrada merecedora de tarjeta cada partido, vio amarilla por hacer la conocida paradinha en un penalti. ¿Lógico? Para nada, pero así lo dice el reglamento. Como tampoco fue lógica la segunda amarilla a Van Persie en unos cuartos de final de la Champions tras continuar una jugada habiendo pitado el árbitro fuera de juego. Pero claro, así lo dice el reglamento.

Ejemplos cómo éste los tenemos a centenares, ahora bien, una cosa es que el reglamento necesite una revisión a fondo con urgencia, pero otra muy distinta es que no se cumple lo que, por muy absurdo que sea, está estipulado.

Si Piqué es sancionado por el comité de competición y no juega en el Bernabéu, nadie podrá quejarse y nos la tendremos que envainar. Todo por no cumplir el estúpido reglamento.

viernes, 7 de octubre de 2011

Empieza la magia

Mañana empieza la nueva temporada de la Liga Endesa -antigua Liga ABC- y con ella vuelve la fiebre del SuperManager, ese juego online en el que hay que confeccionar un equipo con 11 jugadores que puntuarán en función de su valoración real en la jornada de liga correspondiente.

De hecho el SuperManager hace ya semanas que está en marcha para sus habituales, quienes llevan más de 20 días atentos a fichajes, lesiones, partidos de pretemporada… para conseguir hacer una lista con los 11 elegidos de cada uno de sus equipos de cara a la primera jornada de liga. No es fácil. De hecho es magníficamente complicado acertar quien jugará mejor en cada jornada o quien subirá y/o bajará de precio. Siempre hay mil preguntas e hipótesis que se amontonan en la cabeza de cada uno de los managers. ¿Pongo a Franch que parece que tendrá minutos y subirá broker? Pero juega en el Palau… Quizá Cabezas, que está en muy buena forma… uff cuidado que igual se casca uno de sus habituales negativos. ¿Y Huertas? Se hinchará a dar asistencias con este Barça, el problema es su precio, es carísimo y si la caga me hunde… Tal vez Heurtel o Prigioni, aunque vete a saber quien jugará más estando Ivanovic en el banco… como le dé por rallarse con alguno de los dos… Y Jackson… Jackson sumará seguro, pero ya tengo el cupo de extracomunitarios cubierto con Panko y Caner-Medley y a estos dos los mantengo sí o sí…

Y así en cada una de las tres posiciones -base, alero y pívot- que hay que completar con 3, 4 y 4 jugadores respectivamente. Es la gracia de este juego. Todo el mundo tiene en su equipo a Oleson, que lleva tres partidos consecutivos valorando por encima de 30 y el Fuenla está en zona play-off, pero el viernes aparece un letrerito al lado de Oleson, Brad que dice +INFO y nos indica que el jugador es duda por una gastroenteritis que le ha tenido sin entrenar durante toda la semana. Evidentemente Oleson salta del equipo y apuestas por un Rakocevic que parece que está on fire. Resultado: Oleson mete 25 puntos para 26 de valoración (¡37 minutos en pista! Menos mal que era duda…) más el bonus de victoria de equipo, mientras que Rakocevic naufraga y acaba valorando 4 con tan solo 7 puntos anotados y 20 minutos jugados. Te desquicias y prometes dejar de hacer cambios en tus equipos, pero te descubres al día siguiente ojeando el parte médico, hay jornada intersemanal y no quieres volver a hacer el ridículo después de los 98,80 de valoración de ayer. Entonces vuelven las dudas: ¿Dejo a Rako, que tiene partido fácil en casa? ¿Y si Dusko le castiga por lo de ayer?...

La magia de este juego es difícil de explicar. Como lo es el comportamiento que provoca en aquellos que lo disfrutan. Ver al culé más empedernido saltando de alegría con un triple de Reyes solamente puede significar una cosa: lo tiene en su equipo del SuperManager.

jueves, 6 de octubre de 2011

Lesión fortuita

El pasado lunes el Girona perdió 2-1 en el Municipal de Chapín frente al Xerez, partido correspondiente a la jornada 7 de la Liga Adelante. El partido se le puso cuesta arriba al cuadro catalán tras una lamentable primera mitad pero estuvo a punto de remontar a merced de un gran Coro y un segundo tiempo brillantes. No pudo ser, pero los jugadores se podían haber ido a casa con mejor sabor de boca de no ser por la desafortunada acción ocurrida sobre el minuto 80 de partido.
Con el 2-1 en el luminoso, Ion Vélez, recientemente incorporado en el Girona procedente del Numancia, buscaba un balón al espacio que le dejaba solo ante el portero rival. Balón dividido dentro del área, choque fortuito entre Doblas y Vélez y lesión gravísima del delantero navarro tras impactar el meta con los tacos en su rodilla derecha. Para más inri, no hubo sanción alguna para el autor de la falta -involuntaria pero falta al fin y al cabo-, pues la jugada estaba invalidada por fuera de juego de Vélez en el desmarque anterior.
Vistas las imágenes y escuchadas las declaraciones de ambos jugadores, uno se da cuenta que fue un trágico accidente -gajes del oficio que dirían algunos- pero servidor opina que este tipo de lesiones son fácilmente evitables. Estoy seguro que Toni Doblas no es una mala persona ni un mal deportista, y que en ningún momento quiso hacer daño a Ion, pero también estoy convencido que esa entrada la hizo sin pensar, sin tener en cuenta las consecuencias que podía conllevar.
No se entiende que Doblas entrara así. Con la planta del pie se despejan pocas jugadas de ataque, por no decir ninguna, más cuando ese tipo de entrada está sancionada por el reglamento como ‘plancha’ o ‘juego peligroso’ a criterio del trencilla. Pero aún es menos comprensible ese tipo de entrada cuando hay un balón dividido y se pone la pierna a una altura peligrosa para el rival. Por eso opino que sí, se trata de una lesión fortuita, pero se podía haber evitado con el simple hecho de no entrar al balón de forma salvaje como lo hizo Doblas, sin que eso conllevara que el portero fuera superado por su rival.
En muchas ocasiones, estos hechos ocurren por la inconsciencia de algún jugador al que se le funden los plomos o alguno que no ve la peligrosidad de sus entradas, y es una lástima que no se puedan corregir este tipo de actitudes, entre compañeros de trabajo deberían saber qué pueden y qué no pueden o deben hacer.
Ahora Ion Vélez tendrá que pasar por el quirófano y someterse a un largo proceso de recuperación para volver a jugar. Eso sí, Doblas le fue a pedir perdón al hospital. Haberlo pensado antes, chico. Muchos ánimos a Ion.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La misión de Lucho

Luis Enrique llegó a la Roma este verano con grandes expectativas de futuro. Los directivos italianos apostaron fuerte por el técnico español, quien había sido capaz de alcanzar el tercer lugar de la tabla de la Liga Adelante con el filial del FCBarcelona al que previamente él mismo había ascendido desde 2ª B.
En Roma hace tiempo que navegan a la deriva sin ver tierra firme, y la contratación del asturiano prometía ser un bálsamo a la par que también quería ser el inicio de una propuesta de futuro. Por eso empezaron a contratar a jóvenes talentos del fútbol mundial y a estrellas en formación. Bojan, José Ángel, Erik Lamela, Pjanic, Osvaldo, Stekelenburg y compañía iban suponiendo una gran inyección de moral para los seguidores de la Roma a medida que eran presentados.Pero quedaba -y queda aún- un gran problema en ese vestuario. El otrora grandísimo Totti seguía y sigue ahí, inamovible, dueño del vestuario y verdugo de media docena de entrenadores que en su momento no comulgaron con las ideas excesivamente ególatras del ídolo romano, quien ha estado perjudicando en los últimos años el ambiente dentro y fuera de club.
Es por eso que estoy muy convencido que la directiva de la Roma no eligió a Luis Enrique tan solo fijándose en su hipotético talento y/o en su trayectoria como entrenador, pues es de sobra conocido el fuerte carácter del asturiano quien, a mi entender, ha sido designado por sus nuevos jefes para poner en su sitio a Il Capitano. Pero no es ni va a ser tan fácil, pues Totti tiene una gran cantidad de aficionados que le respaldan y le adoran por sus “hazañas” logradas en tiempos pasados, por no hablar del peso que tiene dentro del vestuario. Francesco Totti es para la Roma un mito viviente, no sin merecerlo, pero de lo que no se da cuenta él ni sus acérrimos seguidores es que su momento ya ha pasado. Desde aquí puedo asegurar que he disfrutado muchísimo viendo jugar al gran Totti, y que es probablemente uno de los mejores jugadores de la historia de Italia, pero hace tiempo que debió dejarlo, pues ahora mismo sólo está perjudicando a su amado club.
Luis Enrique es conocedor de toda esta escabrosa situación y lo está llevando de la mejor forma que pude, pero nunca es fácil llegar nuevo y quitarle la batuta al director de la orquestra.
Después de un mal inicio parece que el conjunto capitalino empieza a despegar. Osvaldo y Bojan ya meten goles, y poco a poco el técnico asturiano le va quitando minutos de juego a Totti, ya sea por lesiones o por decisión técnica. Si finalmente Luis Enrique consigue sacar al ‘10’ de ese vestuario sin que el asunto le explote en las narices, habrá logrado un gran éxito deportivo para la Roma, pues el conjunto italiano podrá comenzar una nueva era.

viernes, 19 de agosto de 2011

Más que una derrota

El Real Madrid perdió el miércoles pasado más que un trofeo ante el eterno rival, perdió también todo lo que le quedaba de ‘Real’ entendiendo el término como símbolo de distinción y clase. Años atrás se hablaba del señorío de la entidad blanca, su buen hacer, la elegancia como calidad innata de jugadores, técnicos, directivos… quizá sí, quizá otrora el Madrid fue un club ‘señor’, pero lo que está claro es que a día de hoy no tan solo no lo es, sino que ha pasado a ser, como equipo, uno de los grandes villanos del fútbol mundial.

Estas cosas no ocurren sin más, vienen motivadas por algo. En el caso del club blanco, empezaron a perder su amado señorío hace años, esgrimiendo por todo el mundo una política de fichajes que rayaba la ilegalidad futbolística. El problema es que las malas formas se han trasladado de los despachos al campo, y lo que antes eran palabras de cualquier director deportivo inglés, italiano o alemán acusando al Madrid de tocar a jugadores con contrato, ahora son imágenes de televisión que en 5 minutos han dado la vuelta al mundo. ¿De quién es la culpa? Lo más fácil sería decir, y lo es, que de Mourinho -quien tiene sin duda mucho que ver en todo esto- pero me gustaría ir más allá, me gustaría apuntar ‘más alto’, ir directamente al individuo que generó una época dorada en el Madrid pero que no supo gestionarla, para volver unos años más tarde asegurando que no había cometido ningún error y acabar vendiendo su alma al diablo. Concretamente a un diablo portugués. Florentino sabía a lo que se atendía si fichaba a Mourinho. Sabía que a Mourinho tan sólo le importa Mourinho, pero a la vez es un especialista en lograr triunfos con sus equipos. Se vendió el señorío del club a cambio de una alta probabilidad de éxito. No ha podido ser, no al menos de momento. Hay que reconocer que ha tenido mala suerte, pues de haber encontrado a cualquiera de los FCBarcelona de los 110 años de historia del club azulgrana, hubiera triunfado, pero ha ido a dar con el mejor de todos, el que probablemente sea el mejor equipo de la historia del fútbol si nada se tuerce. El problema de Florentino es que el nivel de señorío del Madrid ha tocado fondo. Ya no le queda nada, no tiene con qué comprar más probabilidad de éxito.

El mundo del fútbol ha visto como con Mourinho de entrenador, Xabi Alonso ha pasado de ser un mediocentro que intentaba organizar y robar balones, a ser un jugador que se limita a dar palos. Se ha visto como dos buenos jugadores con un poco de desorganización mental como son Pepe y Marcelo, han evolucionado en auténticos salvajes, con una actitud deleznable, capaces de lesionar y agredir a compañeros de trabajo sin ningún tipo de compasión. El mundo entero ha visto como Casillas en año y medio con Mourinho ha pasado de ser un jugador sensato y con muy buena oratoria a ser un ‘quinqui’ más del fútbol europeo.

Creo que Florentino se equivocó. Igual el tiempo me quita la razón, pero la cosa pinta mal para los blancos de seguir así, pues Mourinho, su buque salvador, ha perdido los papeles, su agresión a Vilanova lo demuestra. Demuestra que lo que ha estado haciendo los últimos meses no era un guión ensayado para quitar presión a los jugadores y ser el centro de atención como siempre se ha dicho, sino que era simplemente una conducta fruto de la impotencia y la desesperación.

El actual presidente del Madrid sabía lo que podía conllevar la contratación del técnico luso. Se jugó el prestigio de 111 años de historia del club a una carta y lo ha perdido. Una pena.

domingo, 17 de julio de 2011

Espiritu conservador

Mientras veía ayer la considerada 'etapa reina' del Tour 2011, comprobé que mis temores acerca del empobrecimiento en el espectáculo que ofrece el ciclismo actual no eran infundados. Hace tan solo 10 años, Armstrong, Pantani, Ullrich, Beloki, Heras, Escartín, y un largo etcétera, nos brindaban etapas fantásticas, que nos impedían levantarnos del sofá hasta ver la entrega del preciado maillot amarillo.
Sabíamos que en cualquier momento de la ascensión a un gran puerto podía haber uno, dos, tres o más ataques fulminantes de alguno de los cabeza de carrera en pos de ganar la etapa y distanciarse de sus rivales en la general.
Sabíamos que una llegada en alto nos podía deparar un todos contra todos, una batalla campal sobre dos ruedas, con ataques de uno y de otro, alianzas entre corredores de distintos equipos, gregarios dejándose hasta el último aliento por resguardar en su rueda trasera a su jefe de filas e invitados sorpresa capaces de arrebatar la victoria a todos los gallos que estaban luchando por ella.
Sabíamos que 200 metros antes de coronar un puerto, por pequeño que fuera, un francés con un maillot blanco con topos rojos salía de grupo flechado para pasar el primero por debajo de la pancarta. Estuviera donde estuviera, Virenque siempre aparecía para sumar puntos de 'su' maillot.
Sabíamos que Tourmalet, Plateau de Beille, Alp d'Huez, Galibier y media docena de puertos más eran sinónimo de espectáculo trepidante, equiparable a una final de fútbol o a los últimos minutos de un partido de baloncesto.
De todo esto hace menos de 10 años y por desgracia para el aficionado al Tour, esta tradición de ataques constantes se está perdiendo. Alexandre Vinokourov, el último gran luchador de la última década en el ciclismo internacional, se retira a sus 37 años tras no poder terminar la presente edición de la ronda gala por una desafortunada caída.
Con él se va gran parte del poco espectáculo que aún le quedaba a este deporte. Solo nos queda esperar la pronta aparición de un ciclista de la casta del kazajo, pues no se me ocurre otra manera de devolverle a este deporte la épica perdida en los últimos años.

miércoles, 22 de junio de 2011

Mercato y/o cantera

Si algo preocupa a los aficionados del fútbol en estos días ya veraniegos, es sin duda el mercado de fichajes, trastornado este año a causa de la crisis económica mundial -o eso dicen, pues las fortunas que siguen desembolsando los clubes en reforzar sus equipos ayudarían a paliar el mal estado de la economía general-. Economía al margen, al seguidor le preocupa la gestión que va a hacer su club en cuanto a entradas y salidas de jugadores, así como de entrenadores en algunos casos.
Al aficionado azulgrana, concretamente, le preocupa que más allá de los fichajes que se puedan hacer, la cantera salga perjudicada en las decisiones de incorporación de jugadores. El caso más claro es el de Thiago Alcántara, que vería cortada su progresión de confirmar-se la llegada del pretendido Cesc Fàbregas. Este es el momento en que el aficionado se pregunta ¿40 ‘kilos’ por Cesc o darle una oportunidad a un jugador que sin duda tiene calidad más que suficiente para jugar en el primer equipo? Y se empiezan a enumerar pros y contras al respecto: que si Cesc se fue en su momento por algo, que si Guardiola lo ha pedido expresamente, que si Thiago aún está verde, que si el Arsenal nos volverá a enredar… Demasiados factores a contemplar.
No obstante, si nos alejamos de lo que se conoce como ‘el culebrón del verano’, nos encontramos con situaciones parecidas pero ni por asomo tan discutidas como la ya comentada de Thiago y Fàbregas. Se habla de pagar unos 30 millones de euros por Alexis Sánchez, jugador chileno del Udinese nombrado este mismo año ‘Mejor jugador de la Serie A’, pero no se habla para nada de las salidas de Jeffren, Nolito o Jonathan Soriano -este último con 32 goles anotados en segunda división este año-. No veo con malos ojos el fichaje de Sánchez, pues por lo poco que he podido ver de él me parece un jugador con desborde y gran habilidad técnica, pero yo me pregunto ¿No se le podría dar un poco de continuidad a Jeffren para ver si realmente es un jugador óptimo para el Barça? ¿No podríamos darle ese voto de confianza a Nolito también? Ninguno de los dos es santo de mi devoción -Nolito no me gusta nada, aunque tiene un gran talento-, pero creo que si estamos en crisis y suprimiendo secciones, lo primero que deberíamos hacer es no malgastar dinero ni jugadores.
Evidentemente lo más importante para el club es mantener el nivel de competitividad, y eso pasa por fichar cada año algún refuerzo. El problema es que se desaprovechen a los talentos propios por tener la sensación que solamente fichando podemos mejorar al equipo.
Que no tengamos que lamentarnos al ver, dentro de unos años, a los chavales que ahora despuntan en casa triunfando en otros clubes. O pasando otra vez por el ‘culebrón Cesc Fàbregas’.

martes, 17 de mayo de 2011

Ridículo tras ridículo

Hace un mes y medio nos frotábamos las manos esperando el espectáculo que íbamos a ver: Cuatro Barça-Madrid en tan solo 18 días. Los que probablemente sean los mejores equipos del mundo actualmente, frente a frente ni más ni menos que en cuatro ocasiones para jugarse tres títulos.
Casi dos semanas después de disputarse el último de los cuatro encuentros, podemos reflexionar acerca de lo que han supuesto tantos "clásicos" en tan poco tiempo. No se ha visto espectáculo ninguno, más bien cuatro partidos toscos, duros y de desgaste del rival. Faltas, simulaciones, agresiones, quejas, peleas, enfrentamientos… de todo menos fútbol. Pero esto sería puramente anecdótico si no fuera porque lo ocurrido en el campo ha desembocado en una bochornosa "pelea" en los despachos, implicando a los propios equipos y a la UEFA.
Todo comenzó después del tercero de los cuatro encuentros, curiosamente el primero que el Barça consiguió ganar. Mourinho y el Madrid no supieron digerir esa derrota y se ampararon, con o sin razón, en la actuación arbitral. El técnico portugués la lió en la sala de prensa y puso en duda al Barça, a su historia, a los árbitros, a Villar y a la UEFA. No dejó títere con cabeza.
A partir de ahí empezó una carrera de demandas entre los dos clubes: El Barcelona demandó ante la UEFA a Mourinho y al día siguiente era el Madrid el que demandaba al club catalán por supuesta conducta antideportiva de hasta ocho jugadores azulgrana, según detallaban. La UEFA por su parte, viendo que Mourinho había cometido la terrible osadía de poner en duda su transparencia en público, decidió sancionar al luso con 5 partidos de inactividad en competiciones europeas, pero dejó sin efecto las demandas de ambos clubes.
No contentos con el castigo, en Madrid decidieron recurrir al tribunal de apelación, para que también sancionaran a los jugadores azulgrana de quienes habían creado y remasterizado un vídeo con las supuestas conductas antideportivas. Tampoco surtió efecto. Pero si lo hizo un nuevo video que mandaron a la UEFA con un fragmento en el que se veía a Busquets diciéndole "algo" a Marcelo. ¿Mono? ¿Morro? No se sabe. El Madrid estaba eliminado y se sabía muerto, pero quería debilitar al Barcelona, herirle con su último aliento. Tampoco lo consiguió.
Ayer la UEFA concluyó este espectáculo dantesco no sancionando a Busquets por falta de pruebas. El Madrid podía haber caído con la dignidad propia de un club de sus dimensiones, pero prefirió mostrar su lado más vulgar y ruin. A todo esto, después de la sentencia final de la UEFA en el caso Busquets, el Madrid ratificó lo que ya había dicho hace un par de días: Contrariamente a lo que dice el máximo estamento del fútbol europeo, el club blanco niega rotundamente haber mandado el video de la acusación de Busquets. Ver para creer.

jueves, 12 de mayo de 2011

El tranvía de Gante

Por desgracia tenemos que lamentar una nueva tragedia en el mundo del deporte. Si hace apenas unos días que conocíamos la triste noticia de la muerte de un grande como Severiano Ballesteros, el Giro de Italia nos deja otra víctima mortal, aunque en condiciones totalmente distintas a las del español. Wouter Weylandt, ciclista belga que corría para el equipo Leopard Trek, sufrió una caída espeluznante, impactando contra un muro de seguridad de la carretera italiana por donde se desarrollaba la carrera. Apenas se trataba de la tercera etapa de la edición de este año del Giro, que no ha podido empezar peor.
Para cualquier ciclista profesional, amateur o simplemente aficionado, las caídas son algo con lo que hay que convivir. El futbolista se puede lesionar por una patada de un rival i el ciclista puede hacerlo por una caída al golpear contra el duro asfalto. Gajes del oficio que dicen. El problema surge cuando el desenlace de un tropiezo no es tan solo una lesión, como en este caso.
Es conocido por todo amante del ciclismo que los descensos vertiginosos por puertos de montaña son parte fundamental de una carrera, y muchas veces pueden llegar a determinar un campeón. Dennis Menchov, excepcional escalador búlgaro, no ha llegado a convertirse en una leyenda del ciclismo, a pesar de tener un gran potencial, por el "miedo" a los descensos. Si, si, eso que a todos nos gusta tanto cuando montamos en bici de pequeños, encontrar una pendiente i lanzarse cuesta abajo con el único riesgo de acabar pelándonos las rodillas. A algunos ciclistas les aterra, i lo entiendo.
Llegar a velocidades de hasta 90km/h con la simple protección de un casco de fibra de carbono que pesa menos de 1kg i una mallas que se rasgan si te caes en parado, tiene que acongojar a cualquiera. Claro está que la historia siempre guarda un pequeño hueco para aquellos insensatos a los que les encanta el riesgo y acaban por habituarse a competir sin miedo, caso del suizo Cancellara, quien probablemente es uno de los mejor ciclistas de la historia en descensos.
Casos extraordinarios a parte (el de Cancellara lo es) no son pocos los que han sufrido graves accidentes sin tener que ir a esas velocidades de aúpa. Joseba Beloki cayó en el Tour de 2003 en un semi-descenso y se partió la clavícula i el fémur cuando pugnaba con Armstrong por llevarse esa edición de la ronda gala. Ahí empezó el final de su carrera como ciclista. Tampoco los velocistas están, por desgracia, a salvo de estos percances sobre una bicicleta. El catalán Isaac Gálvez nos dejó en 2006 al sufrir una trágica caída en el velódromo de Gante, precisamente la ciudad natal de Weylandt.
Sabemos cada uno los riesgos que comporta el deporte que practicamos, sea cual sea. Por desgracia estas cosas no se pueden evitar y de vez en cuando nos sacuden de forma contundente despertándonos de nuestro feliz sueño. Dentro de unas semanas ya no tendremos en mente el accidente del ciclista belga, como tampoco teníamos en mente al bueno de Gálvez hasta que ha ocurrido esta tragedia.
Un recuerdo desde aquí para Weyland, esté donde esté.

miércoles, 6 de abril de 2011

Obsesión

Después de ganar ayer 4-0 ante el Tottenham, Madrid estaba eufórica. Los seguidores blancos, ya fueren periodistas o simples aficionados, clamaban después del partido -y aun lo hacen hoy- por ‘la décima’, pues ya se ven levantándola en Wembley. Todo el mundo estaba eufórico… ¿todo el mundo? ¡No! Un señor portugués con cara de pocos amigos fue el único que no mostró ni una brizna de alegría en su expresión ni en sus palabras, más bien aprovechó el momento de éxtasis blanco para volver a la carga con sus ya habituales quejas y lloriqueos.
La primera respuesta que dio Mourinho en la rueda de prensa -preguntado por el juego de los ingleses, que se encerraron atrás al jugar con uno menos por expulsión de Crouch a los 15 minutos de partido- ya la lanzó en forma de dardo envenenado: "Espero que nadie critique al Tottenham como se criticó al Inter el año pasado, o al Arsenal hace poco, por no tirar ni una vez a puerta después de quedarse con diez". En ambos precedentes estaba citando, sin explicitarlo pero con toda la intención del mundo, al Barça, a su obsesión.
Siguió la rueda de prensa con un gran ejercicio de cinismo al decir que estaba "triste" por el Tottenham, para seguir sin olvidarse del equipo con el que debe de soñar cada noche al acostarse: "Me da pena porque conozco las sensaciones de un equipo que quiere hacer un partido diferente, se queda con diez y no puede hacer nada. Esto lo viví con el Chelsea en el Camp Nou y ya sabéis qué pasó. También lo viví con el Inter el año pasado y no pude hacer el partido que quería". Lamentaciones varias de un hombre al que se le atribuye el título de erudito del fútbol -que no pongo en duda-, pero al que también se le conoce por sus malas maneras, sus salidas de tono y últimamente por una obsesión malsana que parece tener por el Barça.
No es ningún secreto que al entrenador portugués se le ha atragantado el club azulgrana. Antes no tenía que batallar con una prensa que cada día le pregunta por el equipo rival. Antes vivía feliz en su Oporto, en su Chelsea, en su Inter, metiéndose con los rivales y viendo como éstos picaban en sus absurdas batallas dialécticas y le seguían la corriente. Antes podía estar tranquilo porque sabía que su modelo futbolístico se imponía al de los rivales. Antes. Pero todo cambió al llegar a España y encontrarse la realidad del día a día del entrenador del Madrid: que te pregunten más del Barça que de tu propio equipo, que te exijan ganarlo todo aunque digan lo contrario, que te veas obligado a mantener una compostura por el ya falso señorío del que presume el club… Demasiadas cosas. Si a eso le sumamos el mejor momento histórico del Barça, la combinación se hace insoportable para cualquiera.
El portugués cada día va más allá en sus divagaciones, pataletas y lloriqueos, pues no encuentra la manera, a día de hoy, de dejar de pensar en el Barça. Es inexplicable sino, que ante preguntas sobre su equipo después de ganar el primer partido de cuartos de final de la Champions del Madrid en 7 años, responda con intentos de ataque al equipo azulgrana y otros improperios. Pobre 'Mou'.

viernes, 25 de marzo de 2011

Atacar en inferioridad o defender en precario

No parecía un partido tan complicado como lo fue el del martes. El hecho de haber derrotado a Obradovic en la primera batalla y haber descubierto qué cartas escondía para afrontar la serie ante el todopoderoso Regal Barça, hacía que el segundo encuentro se previera más fácil. Y ese mismo sentimiento podían experimentar los aficionados azulgrana cuando su equipo se fue al descanso 10 arriba (38-28), pues a pesar de haber llegado a ganar de 16 (28-12, 14min), Navarro y compañía se habían mostrado muy seguros en ataque y muy fuertes en defensa, secando el juego y la anotación de la estrella griega, Diamantidis, que se fue al descanso con un -3 de valoración.
Pero parece que el Regal Barça extravió su buen juego mientras estuvo en los vestuarios. No parecían los mismos jugadores que habían salido al parquet de inicio, y el PAO lo aprovechó para meterse en el partido. Sin el factor sorpresa del primer encuentro pero con similar efectividad, empezaron el tercer cuarto con mucho acierto en ataque y gran agresividad defensiva. Ricky y Sada eran flotados de forma descarada como ya ocurriera dos días antes, y ninguno de los dos era capaz de anotar desde más allá de la línea de 6,75, por una falta de acierto alarmante el primero, y por, directamente, ni intentarlo el segundo. Navarro naufragaba con el balón al tener dos hombres encima de forma permanente. Pasqual movió ficha, y repitió la estrategia que ya le había funcionado dos días antes: Sacó a Lakovic por Ricky, lo que provocó dos situaciones cambiantes: Más voracidad en el ataque azulgrana, pues la amenaza de tiro de 3 se multiplicaba y liberaba a Navarro de la férrea defensa griega, pero por otro lado Diamantidis resucitaba de cara al aro rival al jugar a placer pese a la voluntariosa defensa del base esloveno. Él, una técnica discutible a Navarro -discutible teniendo en cuenta el criterio para ambos equipos-, y un triple sobre la bocina de un inconmensurable Sato, dejaron el marcador 57-56 al final del tercer cuarto.
El PAO empezó el último tramo de partido adelantándose, para no perder ya la ventaja. Mientras tanto, el Barça tiraba triples sin seleccionar la situación de tiro, y solamente Navarro estuvo a punto de obrar el milagro con un triple (67-72) y un 2+1 (71-72). Quedaba menos de medio minuto y Diamantidis falló uno de sus dos tiros libres (71-73). 17 segundos para el Barça y Lakovic, emparejado con Batiste tras el contraataque azulgrana, decidió tirar -más tarde explicaría que lanzó rápido para curarse en salud y generar una segunda oportunidad mediante el rebote ofensivo si fallaba-. Pero erró, como lo llevaba haciendo el Barça durante todo el segundo tiempo.
Al final, victoria para los griegos gracias a la gran labor táctica de Obradovic -está donde está por algo- y a la inestimable versión 2.0 de un Diamantidis que ya no sólo defiende como los ángeles sino que también clava los triples como churros. Tocará sufrir en el OAKA, pero si el Barça juega sin complejos, le veremos en la F4 dels Sant Jordi.

sábado, 5 de febrero de 2011

Una de Madrid - Barça

A pesar de que aún queda mucho, no se deja de hablar de esa final de Copa del 20 de abril que disputarán Madrid y Barcelona 21 años después que lo hicieran por última vez. Es por eso que me parece un buen momento para reanudar el blog con una “historieta” por así llamarlo de fútbol vintage. Se trata de la mayor goleada habida hasta el momento en un Madrid - Barça, una vuelta de semifinal de Copa que en 1943 ganó el Real Madrid por un increíble 11-1, pero que esconde algo tras ese escandaloso resultado.
El Barcelona había ganado la ida, disputada el 6 de junio de ese mismo año en el campo de Les Corts, por 3-0 con goles de Valle, Escolà y Sospedra. Con la eliminatoria prácticamente decidida parecía que el Barça tenía que ir a Chamartín a aguantar el resultado obtenido en casa y de esta forma clasificarse para la final, pero no fue así. Nada más terminar el encuentro del 6 de junio, la prensa de Madrid empezó una campaña en contra de los aficionados culés, acusándoles de comportamientos vejatorios hacia su rival, cosa que no ocurrió (Les Corts aplaudió al Madrid cuando salió al campo y no les pitaron en ningún momento de forma mayoritaria, hechos impensables a día de hoy) y escribiendo auténticas barbaridades y mentiras de lo ocurrido en sus crónicas. También desde Barcelona, el Mundo Deportivo, periódico afín al régimen en ese entonces, no escribió “nada favorable para la afición del Barcelona” según palabras del ex-masajista del equipo, Àngel Mur padre.
La campaña de la prensa madrileña, liderada por el periodista Juan Deportista y secundada por las autoridades deportivas del Estado y por el propio Real Madrid, caldeó el ambiente previo a la vuelta hasta el punto que el entonces presidente del club catalán, Enrique Piñeiro, mandó una carta al Real Madrid pidiendo que se tratara al Barça con el respeto que merecía. Eso nunca ocurrió. Nada más llegar a Chamartín, los jugadores y cuerpo técnico azulgranas fueron increpados y apedreados, hasta el punto de no poder salir del hotel por miedo a ser agredidos. Pero les quedaba mucho por vivir en ese particular infierno, pues el objetivo ya no era eliminar al Barcelona sino humillarlo.
Cuando los jugadores azulgranas se disponían a saltar al terreno de juego, el Director General de Seguridad del Estado se presentó en su vestuario para advertir a los jugadores que se mostraran pasivos en el campo y que no hicieran nada que les pudiera perjudicar a ellos mismos. Pocos minutos después, fue el árbitro del partido el que acudió al encuentro de los culés para avisarles con palabras sospechosamente similares. No hubo nada que hacer. Desde el inicio el portero catalán, Miró, tuvo que alejarse 5 ó 6 metros de la portería debido al lanzamiento de piedras de la afición madridista a quien, a parte de eso, el club había regalado silbatos para que los usaran durante el partido. Los goles fueron cayendo uno tras otro para llegar al descanso con un escandaloso 8-0. En ese punto los jugadores del Barça decidieron que lo más sensato era retirarse, pero de nuevo una visita a los vestuarios del Director General de Seguridad les hizo salir a disputar el segundo tiempo, en que recibieron 3 goles más. Tan solo Martín en el minuto 89 consiguió el tanto de la honra para los catalanes. Concluido el partido, una invasión de campo de la afición blanca hizo aun mayor la humillación al rival.
Joan Antoni Samaranch, entonces periodista en prácticas, se atrevió a redactar una crónica con los sucesos realmente ocurridos en el encuentro, cosa que ningún otro periodista hizo, a sabiendas que se jugaban su sueldo. Una vez entregado el artículo a su periódico, le dieron las gracias por el trabajo hecho y le dijeron que no hacía falta que volviera. Como dice el ex-presidente del COI: “ese fue el final de mi carrera como periodista”.
El Barcelona fue multado económicamente por la Federación como culpable del supuesto mal comportamiento en Les Corts. También recibió una multa por la invasión de campo en Chamartín al considerar la Federación que los incidentes tenían su origen en el partido de ida. Lógicamente, la directiva del club catalán reclamó esa decisión, por lo que el club fue otra vez amonestado por tener la osadía de quejarse. Ante esta situación el presidente del Fútbol Club Barcelona dimitió.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Estilo 'Mou'

Me acordé anteayer de aquella frase que asevera que somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras. Cuán acertado me parece hoy vincular esta premisa a la figura del actual entrenador del Real Madrid: Jose Mourinho.
Después del pésimo partido realizado por los blancos ante el Espanyol, no exento de polémica arbitral a causa de la diferencia de criterios del colegiado al pitar la acciones de unos y otros, salió el entrenador portugués a la sala de prensa con su habitual cara de agrietad pero con las ideas muy claras.
A pesar de la abultada victoria por 3-0, ni aficionados ni prensa habían quedado satisfechos con un Madrid gris, falto de ritmo y muy desordenado en todas las zonas del campo. Por ello, era de esperar que la primera pregunta que le formularan fuera referida al porqué de todo esto. Mourinho, que no es tonto, sabía que los tiros iban a ir por ahí, y cuando aún no le habían terminado de formular la cuestión le espetó al micrófono: “es muy difícil jugar en un campo de patatas”. Ese era, según él, el principal motivo por el cual su equipo no había hecho anda destacable sobre el campo. Pero claro, si uno hace un pequeño ejercicio de memoria, retrocede por un momento hasta la temporada 2005-2006 y se acuerda de aquella eliminatoria de octavos de final de la Champions League que enfrentó al Barça de Rijkaard y al Chelsea de Mourinho, se dará cuenta de porqué el portugués es esclavo de sus palabras y también de sus actos.
La ida, jugada en Stamford Bridge con victoria azulgrana por 1-2, se jugó en un campo más parecido a una playa cualquiera que a una moqueta verde de césped común. Era bochornoso ver el estado lamentable del césped del estadio de un grande de Europa en la fase final de la competición más importante del viejo continente. Pero lo que aún debía generar más vergüenza a cualquier aficionado al fútbol es que era el propio Mourinho quien un par de meses antes de la disputa de este partido, había dado orden directa al club de descuidar el césped. Ni regarlo, ni cortarlo, y todo con el único fin de que el Barça de Ronaldinho no pudiera desplegar su juego de toque, pues una semana después de ese partido, mandó replantar todo el tapete por el deplorable estado en que se encontraba.
Y ahora, cuando le critican por su juego rácano y nada vistoso, se refugia en el estado del césped del Bernabéu, un argumento poco verosímil de buenas a primeras y nada creíble después de recordar los octavos de final de la 05-06. Veremos que se inventa hoy después del desastroso juego de su equipo ante el Levante con el consiguiente empate a 0. Veremos que se inventa el portugués dentro de unas semanas, cuando el terreno de juego del feudo blanco ya esté en condiciones óptimas y su equipo siga igual, sin ideas, sin creatividad, sin espectáculo, jugando a lo que siempre juegan los equipos de Mourinho.